La maniobra del Pro y la habilidad del curismo: cómo fue la caída de la lista de Julián Abad, a la luz del fallo del juez Luis Arias

Por más que Ricardo Pagola le eche la culpa al kirchnerismo, el error del Pro que dejó fuera a Julián Abad fue propio y sospechoso. Y muestra que se movieron mal, que a Abad no lo defendieron y cayeron por un inteligente contraataque de quienes quisieron eliminar, con muy mala suerte: los Cura. O, peor, cómo cerraron un acuerdo con ellos.
La Justicia es clara: cuando la Junta formaliza una alianza lo hace con los candidatos que están anotados antes del cierre final (9 de mayo). Y a Julián Abad los apoderados del macrismo lo presentaron después, el 10. Es decir, lo entregaron atado. El empresario decidirá con su gente si sigue como senador.

Por más que el candidato a senador provincial Ricardo Pagola y el apoderado del Pro Julio Garro se esfuercen en crear fantasmas K, ellos son los responsables de que Julián Abad (el candidato más fuerte del Pro) se quede afuera de la elección local y se convierta en un caso insólito en toda la Provincia: no puede ser candidato a concejal por el Partido que preside.

Después de este ``error´´, a Pagola le costará mucho hacer campaña en la Sección, pero sobre todo en Olavarría, donde antes de hacer cualquier propuesta deberá responder cómo fueron tan torpes (o malintencionados) para presentar la lista del mejor candidato de toda la Séptima en las irregulares condiciones en la que lo hicieron: muy tarde.

Incluso el juez en lo contencioso administrativo de La Plata, Luis Arias, se los dijo con todas las letras al rechazarles el amparo que le presentaron: no hay nada que rectificar porque la Junta Electoral cierra las alianzas con los candidatos presentados antes de vencerse el plazo, y a Abad el apoderado Julio Garro (de la confianza total de Pagola) lo presentó un día después, como muestran las constancias que ellos mismos le dieron al ex candidato local en La Plata, al tratar de ``explicarle´´ lo que estaba pasando.

Cómo lo ``duermen´´ a Abad

Arias se los dice en varios puntos de su fallo, donde adelanta que no tienen nada que reprocharle a la Junta Electoral Provincial: ``los doctores Julio Garro y Germán Carlos Hugo Maldonado, apoderados de la Alianza ``Unión Pro´´, promueven acción de amparo contra la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires, para que se anulen por ilegitimidad dos resoluciones, sin número de registro, dictadas el día 26 de mayo de 2009, por las cuales se les impide oficializar listas de candidatos, en el segmento de concejales y consejeros escolares, en los Distritos de: San Isidro, San Fernando, Del Pilar, Avellaneda, Ituzaingó, Azul, Olavarría, Veinticinco de Mayo, Bolívar, Tapalqué, y General Las Heras´´, arrancó encuadrando el juez. Entre esas listas estaba la de Abad.

Y les dice que Garro y Maldonado, del Pro, ``afirman que las citadas resoluciones devienen ilegítimas pues "sin sustento en norma jurídica alguna- cercenan el derecho de su mandante a participar en el comicio previsto para el día 28 de junio de 2009, en los distritos indicados"´´.

Pagola (izquierda) que ya sabía lo que estaba pasando, escucha hablar a

un entusiasmado Julián Abad. Después, este Diario adelantó la que se venía.

En ese pedido, los apoderados del Pro querían que ``se ordene a la Junta Electoral a recibir, procesar e incorporar al proceso electoral las listas de candidatos de los distritos San Isidro, San Fernando, Del Pilar, Avellaneda, Ituzaingó, Azul, Olavarría, Veinticinco de Mayo, Bolívar, y Tapalqué´´.

Pero los apoderados, además de pedirle al juez que le ordene a la Junta que les tome las listas, entre ellas la de Abad, querían dos cosas, todavía más impactantes y que eran verdaderas noticias nacionales: ``una medida cautelar para que : a) que se suspendan o prorroguen los plazos pendientes del proceso electoral del 28 de junio de 2009, hasta tanto se dicte sentencia o, b) se ordene la incorporación de las listas cuestionadas al proceso electoral´´. Lo primero, claramente, era una locura.

¿Astucia del curismo?

El juez Arias empezó a explicarles, a continuación, que no correspondía darles nada de lo que le estaban pidiendo, porque la Junta había actuado según el reglamento: ``según las constancias aportadas en autos, la Junta Electoral de la Provincia el día 26 de mayo de 2009 hizo saber a los apoderados solicitantes que solamente pueden adecuarse listas integrándolas exclusivamente con candidatos que hubieran sido presentados ante este organismo antes de la fecha de vencimiento para dicho acto (9 de mayo de 2009 hasta las 24 horas)´´.

Es clarísimo, porque hasta Garro y Pagola le dieron un papel a Abad donde mostraban que lo habían presentado el 10. Es decir, tardísimo: mucho después de que estaba hecha la alianza entre Silly Cura y Miguel Arena.

¿Hubo astucia de los Cura? Muy probablemente. Cuando los candidatos se presentan en una elección tienen dos cierres de nóminas: primero cierran las alianzas (fue el 9 de mayo) y luego las nóminas individuales. Silly Cura tenía una lista con el sector de Marcelo Urlézaga y en el acto de presentación en el público estaba Miguel Arena. Es más: en la mesa estaba Julio Vande Vrande.

Días después de esa presentación conjunta en la sede partidaria de la calle San Martín, Arena y Vande Vrande dieron una sorpresa pública: se separaron en otra lista llamada ``Provincias Unidas´´, donde Vande Vrande iba de candidato a senador y Miguel Arena de primer concejal.

Fue una separación de la noche a la mañana. Y el 9 de mayo, antes del cierre, las listas aparecieron en alianza, también de la noche a la mañana, con Arena tercero.

Al día siguiente los apoderados del Pro presentaron la de Julián Abad, sola: era tarde para que se transformara en la lista de Unión-Pro. Ya había una alianza en marcha, con los candidatos presentados antes del cierre, y todos los que llegaran después estaban afuera: el sello Unión-Pro ya era de Silly Cura. ¿A Abad lo presentaron el 10 por error o por decisión?

El juez Arias, además, dijo que la presentación del reclamo por la lista de Abad estuvo muy mal sustentado: ``corresponde destacar que las resoluciones cuestionadas nada mencionan acerca de la adecuación de listas, ni del rechazo de oficialización en los distritos de Olavarría, Veinticinco de Mayo, Bolívar, Tapalqué, y General Las Heras (...) corresponde señalar que la vaguedad e imprecisión que presenta el escrito de demanda, entorpecen el análisis de la cuestión planteada´´.

Por eso el juez Arias la rechazó ``in limine´´: de modo abrupto, sin dar lugar a nada para discutir.

Un rechazo ``in limine´´ es una descalificación seria para un abogado: indica que está planteando cualquier cosa. Tal vez Arias quiso decirles, a los apoderados del Pro, algo más grave: lo que intentaban con el amparo era ridículo. O tal vez algo mucho peor.

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