La manija será de los dueños del pozo

La coincidencia entre el titular de Repsol y directivos de empresas de Qatar y Rusia fue que el gas licuado será el combustible estrella de las próximas décadas. "Seguirá creciendo la demanda", y más aún de combustibles limpios.
Lejos de perder peso relativo por el desarrollo de fuentes alternativas, el gas promete conservar su protagonismo en la matriz energética del mundo. Antonio Brufau, presidente de Repsol, auguró un importante aumento en la demanda del gas licuado, básicamente para la producción de energía eléctrica, a tono con los vaticinios del Ceo de Qatargas y de los directivos de la rusa Gazprom, el gigante que tiene el 17 por ciento de la producción mundial de este carburante. Los optimistas pronósticos realizados ayer durante la Conferencia Mundial que se hace en Buenos Aires no necesariamente son una buena noticia para la Argentina, muy dependiente de ese fluido.

Para Brufau, líder de la empresa que aún conserva la mayoría accionaria en YPF, la cuestión no tiene vueltas. El gas natural no sólo no compite con las nuevas formas de energía menos contaminantes, sino que es un recurso para producir electricidad con un insumo menos nocivo que el carbón, el fuel o el gasoil. Esta razón, sumada al crecimiento de la economía, en particular de emergentes como China e India, animarán la demanda, a decir del ejecutivo.

Esa visión optimista desde la óptica de los productores fue ratificada por otras voces autorizadas como la de Faisal Al-Suwaidi, presidente, y Ceo de Qatargas, una de las principales procesadoras y transportadoras de GNL del mundo. "A pesar de las fluctuaciones de precios de corto plazo por efecto de la crisis, la población mundial va a aumentar hasta los 8000 millones de habitantes hasta 2030. Se necesitará más energía y todos quieren combustible limpio", explicó el árabe.

En el mismo sentido –y en el idéntico escenario del predio ferial de Palermo, donde se lleva a cabo la Conferencia que clausura el viernes–, el director de la estatal rusa Gazprom, Alexéi Miller, estimó que "el siglo XXI va a ser el siglo del gas natural", por considerarlo un recurso irreemplazable para el desarrollo de la economía. No es cualquier pronóstico. Se trata de la firma estatal que provee el 70 por ciento del gas que consume Europa y que proyecta invertir este año 2500 millones de dólares para el desarrollo del negocio. Su propósito es llegar al 2020 con una producción que represente el 25 por ciento de ese mercado a nivel global.

"En la composición de la matriz energética se estima que el gas primario permanecerá estable durante los próximos 25 años, en torno del 25 por ciento", señaló Brufau, quien recordó que esa proporción nunca dejó de crecer. En este marco, el hombre de Repsol auguró prosperidad para el gas licuado, cuyo precio, opinó, cada vez estará más ligado a la producción de energía eléctrica que al del petróleo.

Ni uno ni otro dato son indiferentes para la Argentina, mucho más gas dependiente que el promedio del planeta. Tal como recordó Cristina Fernández de Kirchner el lunes en la inauguración del evento, en el Luna Park, ese carburante representa el 52 por ciento de la matriz energética local. El problema es que al consumo creciente se le contraponen las reservas menguantes, situación que pone al país en la obligación de tener que importar a precios que superan los costos de producción local.

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