Manifestantes causaron destrozos en la tercera y agredieron a efectivos

En la madrugada de ayer, pasadas la hora 01 se suscitaron importantes destrozos ocasionados en las instalaciones de la Seccional Tercera y además provocaron lesiones de diferente consideración en ocho de los uniformados atacados por manifestantes, armados con palos, piedras y demás armas improvisadas, que pedían una inmediata liberación de la médica.
Por parte de la Seccional Tercera se pudo constatar la lesión de carácter grave de dos de los policías lesionados. Sin causa alguna, sin reacción ante nada, el ataque a estos efectivos estuvo en manos de manifestantes armados con caños y palos que con saña propinaron una importante golpiza impune a la voz amenazante de revancha. “Esto no se va a acabar acá”, era el no tan improvisado grito de guerra, estandarte de la masa acusante. Fractura de costilla en uno y una cortadura en la cara del otro policía compromete su globo ocular izquierdo. En cuanto a los otros seis agredidos por estos malvivientes a cara descubierta se pueden enumerar heridas tales como: golpes diversos, cortes que necesitaron puntos de sutura en cuero cabelludo y numerosos traumatismos en diferentes partes del cuerpo. Posteriormente, como si esto fuera poco, miembros de la misma fuerza derivaron rápidamente a los efectivos al Hospital Regional de Río Gallegos advirtiendo el cuadro presentado por estos efectivos y una vez llegados al nosocomio el asombro invadió a los heridos dado que desde la Guardia se les negó su atención. Inmediatamente, al ver que dejando pasar el tiempo en discusiones podía agravar la situación de algunos de los efectivos, que hasta el momento sólo tenían diagnóstico extraprofesional, fueron llevados al Policlínico del Atlántico Sur (MEDISUR), en donde finalmente recibieron la atención necesitada en este tipo de lesiones de consideración.

Por otra parte, hay que mencionar que en las instalaciones de la seccional se provocaron importantes destrozos, desde cristales en todas las ventanas del frente del edificio tanto como las laterales, se ensañaron con las computadoras utilizadas para el trabajo diario de los efectivos, destruyendo, por momentos todo lo encontrado a su paso. Material que no sólo es para el trabajo diario en la difícil tarea de la policía sino que también es propiedad de cada una de los ciudadanos que esta sociedad compone. Río Gallegos vivió una noche más de la intolerancia general de zánganos que no reconocen diferencias, ni las aceptan, aprovechando cualquier ocasión para provocar desmanes impunemente y medir fuerzas en una lucha que al parecer no tiene fin.

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