Una manifestación terminó con incidentes

Poco más de 200 manifestantes marcharon a media mañana de ayer hasta el edificio municipal para reclamar contra los recientes aumentos tarifarios. Sin embargo, se produjeron desbordes.
Agredieron a los integrantes del gabinete municipal Guillermo Almirón, María José Aizpeolea y Claudio Mosqueira. Sobre el mediodía la protesta continuó con cortes de ruta que se extendieron hasta alrededor de las 18:30.

Convocada por el vecinalista Guido Zárate, la movilización realizada a media mañana de ayer en la Municipalidad de Comodoro Rivadavia superó los 200 asistentes que pedían rever las actualizaciones tarifarias de la tasa de higiene y del boleto del transporte público de pasajeros.

Insultos, gritos y desmanes fueron moneda corriente durante la mañana de ayer donde no pudo arribarse a un acuerdo entre el Ejecutivo y los manifestantes, quienes podrían movilizarse nuevamente la semana próxima.

Aún no daban las 10 de la mañana cuando el grupo, inicialmente conformado por un centenar de personas, se concentró en la esquina de Moreno y Rivadavia con la intención de entregar un petitorio al intendente Martín Buzzi.

Mientras los vecinos poblaban la vereda de la calle Moreno, con la mirada puesta en el ventanal del despacho del intendente coreando que bajara a dialogar con ellos, el secretario de Gobierno, Guillermo Almirón, se acercó a atender la solicitud, acompañado por su par de Gestión Territorial y Desarrollo Urbanístico, Ricardo Trovant, el titular del programa Comodoro Para Todos, Claudio Mosqueira, y la secretaria privada del intendente, María José Aizpeolea.

Sin embargo, el intento de calmar las aguas fue inútil, dados los gritos e improperios de la concurrencia que requería la presencia de Buzzi. La situación llegó a desmadrarse de tal manera que una mujer debió ser contenida cuando intentó atacar a golpes de puño a Almirón, quien tras recibir un escupitajo de otro manifestante, optó por emprender retirada hacia el acceso de calle Rivadavia, dado que el acceso principal por Moreno se encuentra cerrado en horas de la mañana desde hace varios meses.

Seguido de cerca por la muchedumbre, Almirón ingresó al edificio, cuyas puertas se cerraron al público para no volver a abrirse. El episodio embraveció a la gente que infructuosamente la emprendió a patadas y golpes contra las puertas, custodiadas por policía y personal de seguridad.

FUERA DE CONTROL

En ese momento, ya nadie tenía la representatividad necesaria para poner el orden, por lo que fueron infructuosos los intentos de los vecinalistas Guido Zárate y Roberto Varela de mantener la calma que como condición para que el intendente bajara a la vereda, era solicitada vía telefónica por funcionarios desde el interior del edificio municipal.

Cuando habían transcurrido casi dos horas del inicio de la movilización, hubo un segundo intento de diálogo, esta vez por parte del viceintendente Sergio Bohe, pero nuevamente se desataron los insultos. Finalmente, Buzzi se presentó ante los manifestantes para informar que "nosotros garantizamos a los vecinos que aquellas familias que no están en condiciones de poder afrontar el pago…" hasta allí llegaron las palabras del intendente, que fueron interrumpidas con la petición a gritos de que "baje para todos".

Buzzi volvió a hacer dos nuevos intentos por comunicarse con los manifestantes, lo cual fue en vano por lo que optó por tomar el petitorio en sus manos y volver a ingresar al edificio, que a estas alturas era custodiado por cinco efectivos de infantería fuertemente armados.

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