El G-7 manda buena onda.

Las siete naciones más poderosas del mundo mostraron optimismo y empezaron a insinuar que el fin de la crisis mundial está cerca. "Disponemos de datos recientes que indican que se dará una desaceleración de la fase descendente de nuestras economías.
También pueden verse los primeros síntomas de una estabilización", dijeron en un documento los ministros de Economía y los presidentes de los bancos centrales del G-7, que reúne a Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y Canadá.

"Sin subestimar los desafíos que enfrentamos aún, hay señales de que disminuyó el ritmo del deterioro de la actividad económica y del flujo de comercios", indicó el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, tras la cita que mantuvieron al margen de la Asamblea del FMI y el BM. "Prescindiremos de fijar nuevas barreras a las inversiones o al comercio de productos y servicios", prometieron además los ministros.

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