La 9 no se mancha.

Pichot se despidió del rugby como él lo quería: en el CASI y con sus amigos. Con palabras de Maradona que lograron emocionarlo.
Ironías de la vida, tres capítulos de Agustín Pichot se cerraron justo en la cancha N° 1 del CASI. El 14/9/96 jugó su último partido oficial para la Academia por culpa de la rotura de ligamentos cruzados. El 8/7/06 fue su último partido en la Argentina, para Los Pumas, contra Uruguay. Y ayer, como marcaba el destino, se despidió del rugby en el mismo rectángulo. Junto con sus amigos de camada -la 74-, de Los Pumas, de la vida... Fue una fiesta íntima, si se permite la contradicción, presenciada por 4.000 personas. Sin estrellas de otros países -sólo el inglés Mel Deane, más compañero que amigo en el Richmond de Inglaterra- o de players de la URBA. Como él quería. Y, con lágrimas, muchas lágrimas, dejó esa cancha 1 que lo vio debutar en el 94. Saludó a la gente que colmaba la tribuna de cemento sobre los hombros de Mario Ledesma y con la camiseta de Los Pumas bien pegada al pecho, con el número 72 en la espalda, tal cual la cantidad de test matches que sumó del 95 al 2007. Así se retiro el Agustín Pichot jugador, por más que todo el CASI le pide que siga en el club.

El partido fue una anécdota, divertido, sin tanteador (se cuenta en las páginas 32 y 33). Agustín se lo lleva como recuerdo más todo lo que rodeó a esa hora y pico sobre el césped. Arrancó en una noche emotiva, el viernes, con la presencia de su amigo de la redonda: Diego Maradona, quien le confesó que descubrió el rugby sólo por él. El Diez cayó de sorpresa al Sheraton de Pilar (donde los jugadores se "concentraban") y le dijo frente a todos: "Vos, como yo, no te retirás. Vas a quedar en el alma de la gente". AP y los demás, por supuesto, quedaron maravillados. Más lágrimas rodaron por las mejillas del Nueve con otras dos sorpresas. El neocelandés Alex Wyllie, DT en el Mundial 99, habló sobre Agustín. Y Felipe Contepomi, su gran amigo en la Selección, le entregó la camiseta de la despedida. Fue toda una ceremonia. Como Agustín quería que vivieran sus amigos.

Ya en el CASI, lo sorprendió el Tano Loffreda, en un símil de charla técnica, hablando de la importancia de éste, su último partido. En la última vez en el vestuario del CASI...

Pichot, tras la despedida, como es habitual en él, juntó a la tropa y agradeció en forma de arenga. "Fue como lo soñé. En mi club, con mis amigos, la 74, Pumas, las palabras de Diego... Estoy llorando desde que salí del hotel, en el micro, en la cancha. Fueron muchos años, fueron los mundiales de Los Pumas, lo que pasó en el 2007 no me lo saca nadie...". Fue lo último de Pichot.

La 9 no se mancha.

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