HOY POR TI, MAÑANA POR MI

Las invitaciones fueron cursadas desde Ceremonial de la Casa de Gobierno a última hora. La supervisión del listado fue seguido de cerca por el propio Rodríguez Saa quien aplicó uno de sus criterios mas queridos: el de la Inclusión Social.
Así fue como ignotos Concejales de pueblos de toda la geografía provincial tanto como acaudalados empresarios de la construcción, todos contratistas del Estado, prestigiosos juristas integrantes de la cúpula del Poder Judicial como jóvenes asesores de Ministros, fueron pasados por la tabla rasa del Poder que los convocaba de sus mismas fauces. Pero como suele suceder, el brillo emanado por los presentes puede opacar con la palidez que generaron algunas ausencias. La más notable, la de la Intendente de la Capital, Alicia Lemme. Aunque nadie puede decir bien el por qué, gran parte de la dirigencia política y empresaria sostiene la especulación del enojo del Gobernador con la mujer que gobierna la Ciudad. Y aunque se intentan algunas hipótesis, la impresión que se deja es que nadie conoce el fondo de los motivos de la cólera imperial. Lo cierto es que ni Alicia Lemme ni nadie de su entorno fue llamado a participar del saludo en el patio de los Peñitos. Pocos días después la Intendenta tomaba la decisión de separar de su cargo al Jefe de Tránsito Municipal Oscar Magni, responsabilizándolo del caos vehicular en el centro de la Ciudad y la azarosa implementación de las medidas que restringen el estacionamiento. El Diario del Gobernador le otorgó una cobertura tipo "escrache" a la medida. A los pocos días Magni fue designado en un cargo de mayor responsabilidad en el Ministerio de Seguridad. Esta vez la noticia no ganó tanto protagonismo. Parece que algunos quedan mareados intentando interpretar las fintas de Rodríguez Saa.

Como respuesta, eso pareció, Alicia Lemme, quien parece entenderse solo a sí misma, designó en su Gabinete en el área de medioambiente a Hugo Larramendi que unos días atrás del nombramiento municipal había sido desalojado del Ministerio homónimo del Gobierno provincial, y que tenía la renuncia todavía calentita.

El lugar de Larramendi en la Provincia fue cubierto con Eduardo Gomina, una de las espadas que Lemme tenía en el Concejo Deliberante y que va a extrañar mucho en este año electoral. Para mas, quien debe asumir en su lugar en el Concejo Deliberante de la Capital es Zulema Rodríguez Saa- nada mas ni nada menos- hermana del Gobernador, raleada de la función publica desde hace un tiempo y, parece, con ganas de volver con algún protagonismo que debería preocupar a la Intendenta de la Ciudad. Cuesta imaginar cual puede ser la próxima movida de Lemme.

Participes de aquella noche loca, nos confiaron algunas sensaciones que agregan interrogantes, pues se observó con claridad que el lugar estaba preparado para recibir al menos el doble de la gente que estuvo presente. El Peronismo disidente, así llamado, que encabeza el productor agropecuario Pedro Risma, Diputado Provincial además, pegaron el faltazo tal vez más esperable y se llevaron con ellos a todos los que pudieron. Pero no fueron los únicos. Algunos funcionarios judiciales invitados tampoco fueron. De los dirigentes de la oposición que escucharon el llamado, el de mayor importancia fue Raúl laborda quien asistió acompañado por su padre, el escribano. Uno podrá sacar conclusiones del hecho. Sin embargo, Raúl Laborda ha negado ante las cámaras de la televisión local algo que todos los participantes de aquella noche inolvidable vieron. En una actitud de enajenación que es difícil de entender, el Raúl dijo que los que lo señalaban por pasar la noche nueva con el Alberto en los Peñitos lo “difamaban” y que el había estado “…en el Santa Rita…”, que debe ser el Barrio, si es que la “confusión” no le vino por el lado místico. Quizás los Ministros del Poder Ejecutivo, o los del Superior Tribunal de Justicia o los Concejales e Intendentes llegados de varios lugares del Interior y la Capital, hasta su propio padre, tal vez sea posible que vieran visiones aquella noche en la casa de la sierras. Es probable que el propio Gobernador terminara con el asunto aclarando esto de las visitas que el generosamente acoge y que luego lo niegan por la tele. En caída libre y sin futuro fuera de la nómina gubernativa, los hermanos Laborda se auto-ridiculizan ante una sociedad que comprueba, descarnadamente, la profundidad de una de las máximas de Perón: del ridículo no se vuelve nunca.

Resulta complicado entender por qué el hombre de mayor poder en la Provincia, establecido en la cúspide de las responsabilidades públicas, haya decidido recibir el año con tamaño gesto político. Quizás lo impropio de una intimidad semejante entre personas que hacen negocios con el Estado o que deben controlar la legalidad de los actos del Gobierno, y el Gobernador salte a primera vista. Quién pudiera imaginar a la Presidente Cristina Fernández recibiendo el año en el Calafate con Ministros de la Corte, empresarios contratistas del Estado y algún dirigente de la oposición, no tardaría en concluir en lo escandaloso que pudiera tornarse tal circunstancia. El Gobernante tiene la obligación constitucional y la responsabilidad popular, de mantener una distancia respetuosa con las personas que puedan tener un interés empresario con el Estado y de aquellos ante quienes debe rendir cuenta de sus actos. Es la mejor manera de evitar que el sueño de que otro País es posible, no se transforme en una pesadilla para sus habitantes.

Eduardo Olivares

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