Hoy por ti, mañana por mí

Por D. Schurman

Es uno de los pocos advenedizos de los 90 que sobrevivió al desgaste. Kirchner lo ve como el único capaz de torcer el derrotero del PJ santafesino. Se necesitan y se aprovecharán mutuamente. Los dos saben que no hay 2011 sin 2009.

–Lo traigo a Reutemann porque, como no voy a ser candidato, en una de esas le vamos a ofrecer que sea él.

La afirmación de Néstor Kirchner congeló los rostros del selecto grupo de periodistas que lo escuchaba.

Ese 12 de abril de 2005, en medio de una gira por Alemania, el santacruceño le hacía al Lole –integrante de la comitiva– su regalo de cumpleaños.

La anécdota fue relatada en las crónicas de época como una de las tantas humoradas del ex presidente. Pero desde entonces que el gobierno nacional trabaja para integrar a su proyecto al hombre de la imagen positiva.

Reutemann es uno de los pocos advenedizos de los 90 que sobrevivió al desgaste de la gestión y los cargos legislativos. Kirchner lo ve como el único capaz de torcer el derrotero del PJ santafesino, hoy en manos del socialismo.

La oportuna conversación que ambos mantuvieron en diciembre, y que habían decidido no hacer pública, parece explicar la irrupción del Lole en escena. Se necesitan, y se aprovecharán mutuamente. Los dos saben que no hay 2011 sin 2009.

Probablemente el anuncio del Lole de sus aspiraciones presidenciales haya sido la mejor carta para negociar, desde un lugar de fuerza, el apoyo oficial al intento de renovar su banca de senador.

La reacción destemplada de Chiche Duhalde devela quién es el mayor afectado dentro del universo peronista.

¿Logrará Felipe Solá que el ex piloto de Fórmula 1 defina bajo qué paraguas está actuando? Es improbable. Por algo se ganó el mote de equilibrista.

Solá, ahora bajo el calor duhaldista, también podría estar preguntándose con tino por qué Reutemann conseguiría un guiño de los K si –como él– se opuso a las retenciones. La respuesta es sencilla. Sin el corredor no habría ninguna posibilidad de triunfo en una provincia con tanta incidencia rural como Santa Fe, con el valor agregado que una victoria sería una zancadilla para las aspiraciones presidenciales de Elisa Carrió –cuyo aliado, Rubén Giustiniani, también compite por una senaduría– y del propio gobernador socialista Hermes Binner.

El crédito de la Casa Rosada al Lole se explica, además, en sus últimas consideraciones privadas, aquellas en las que descartó una alianza con Duhalde por tratarse de la encarnación del prekirchnerismo.

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