Una mañana de jogging antes de otra semana decisiva

Se prepara para conducir la comisión que decidirá el futuro de Redrado
Sabe que se viene una semana caliente. Otra más desde que decidió enfrentarse al gobierno de Cristina Kirchner. Julio Cobos se prepara en su tierra natal, Mendoza, para la reunión de la comisión parlamentaria que debe dictaminar si el presidente del Banco Central, Martín Redrado, debe o no ser removido del cargo.

Relajado y sin ganas de hablar de política, el vicepresidente salió ayer a correr por el parque General San Martín, se dejó sacar fotos con la gente que lo paraba, habló con vecinos y se mostró siempre sonriente. Pero nada de declaraciones altisonantes esta vez.

Sabe que acaba de pasar una de las semanas más críticas de su pelea con el Gobierno, después de que la Presidenta anunciara la suspensión de su viaje político y comercial a China por miedo a que él tomara decisiones en su ausencia. Ante la posterior avalancha de pedidos kirchneristas para que renuncie, Cobos respondió con un desafío: "Que me pidan el juicio político. Anímense", dijo. Y lo reiteró aquí, apenas llegó, el jueves.

Pero después decidió bajar el tono. Recibió la carta de Cristina Kirchner en la que le reclamaba convocar la comisión sobre Redrado para el martes, a las 10. Y poco después, como presidente de ese cuerpo, confirmó la citación el mismo día y horario solicitado por la Casa Rosada.

En su entorno dicen que preferiría evitar un debate de alto voltaje en la comisión. Es más, si por él fuera, después del fallo de Cámara que derrumbó el Fondo del Bicentenario, aceleraría la definición sobre Redrado. Piensa en organizar una agenda frenética de reuniones de la comisión en el corto plazo.

Por la tarde, Cobos se recluyó en su casa, donde esta vez no recibió visitas políticas y se dedicó a descansar con su familia.

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