La mañana en la que Duhalde pidió "echar a Kirchner"

La mañana en la que Duhalde pidió "echar a Kirchner"
En una reunión reservada habló de "expulsarlo de la provincia"; su plan para arrebatarle el PJ
Eduardo Duhalde se paró para ver quiénes lo escuchaban. En el saloncito de Florencio Varela los militantes del sur del conurbano todavía se movían nerviosos en las sillas de plástico. Decían temerles a los infiltrados. El ex presidente también: "Sé que estas reuniones son cerradas, pero siempre hay alguien que viene a grabar para saber qué estamos haciendo. Bueno, que lo sepa el señor Kirchner: ¡nos estamos organizando para echarlo de la provincia!"

El manojo de activistas se levantó sorprendido y lo aplaudió como si fuera la última vez. "¡Esta pelea la ganamos por nocaut o por abandono! Y para mí va a ser por abandono, porque esto va a ser un tsunami imparable", se entusiasmó. En el fondo del saloncito un puntero se levantó a los gritos: "¡Nosotros somos de Perón, de Evita y de la patria peronista!". Duhalde sonrió satisfecho.

El ex presidente ayer regresó a su antiguo bastión de dominio: el conurbano bonaerense. Pasó toda la mañana encerrado con dirigentes de Berisso, Ensenada y La Matanza. Quería contarles su estrategia para recuperar el PJ, pelear la interna y expulsar a los Kirchner del poder. Un plan que meditaba hacía meses y que aceleró en los últimos 15 días.

El ex presidente ya recorre distritos en secreto y recibe a sindicalistas y a opositores. El viernes de la semana pasada viajó a Del Viso para adoctrinar a 100 militantes. Al día siguiente reabrió su quinta Don Tomás, en San Vicente, para recibir a otros 200. Ahora está organizando un viaje a La Plata.

Insiste siempre en las mismas órdenes. Ayer las repitió en la reunión reservada a la que tuvo acceso LA NACION: en seis meses pretende organizar 2000 "microagrupaciones" en los barrios, con apoyo de las estructuras sindicales de Luis Barrionuevo (CGT Azul y Blanca) y de Gerónimo Venegas (62 Organizaciones). Quiere consolidar "un ejército justicialista" que fiscalice elecciones. Si lo logra, a mediados de 2010 saldrá a recorrer el país en contra del Gobierno.

Duhalde llegó a las 10.25, con especial reserva, a la sede varelense del sindicato de estaciones de servicio, que comanda un aliado de Barrionuevo, Carlos Acuña. Se rodeó de él y de otra decena de sindicalistas barrionuevistas para presidir la reunión. Al rato presentó a un invitado especial: Eduardo Arnold, ex vicegobernador de Santa Cruz. "El también es pingüino, pero quiero que le den la bienvenida", se rió.

Entre chiste y chiste llamó a la guerra. "Tenemos que organizarnos y darle identidad al ejército", insistió. Habló entonces de las cartillas y de las credenciales de la Confederación de Agrupaciones Peronistas.

Financiado por Venegas, Duhalde mandó a imprimir 500.000 cartillas, donde pretende asentar pequeñas agrupaciones barriales de no más de 40 personas. Dice que así evitará "cooptaciones". Cada integrante recibirá un carnet para "recuperar la mística militante".

Pero Duhalde ayer también pidió seducir a votantes independientes: "Cuando pregunten, repitan que vamos a echar al pingüino de la provincia. Es lo que quieren escuchar".

También habló bien de la reforma política: "Va a ser una trampa. Pero para Kirchner, no para nosotros". Por eso sus hombres admiten que mandó a apoyar el proyecto kirchnerista en el Congreso. Quiere fortalecer el bipartidismo. Ya habló varias veces con líderes de la UCR para que "mantengan unido al partido". Pretende impedir que, en 2011, se fortalezcan otras alternativas.

Se ilusiona Duhalde con el nuevo esquema. Dos fuentes de su círculo íntimo insistieron ante LA NACION en que, en medio de la crisis oficialista, bajó su imagen negativa. Y que siente que, si el fenómeno se mantiene, se animará a pelear en 2011.

"Nadie acumula poder para regalárselo a otro", describió, sin vueltas, uno de los hombres que trabajan para su regreso. "Pero lo primero que quiere es asegurarse un lugar en la mesa chica del peronismo".

El martes pesado, después de cerrar el año del Movimiento Productivo Argentino, en el hotel Sheraton, filmó saludos en una suite del piso 19. La esposa de Barrionuevo, la diputada Graciela Camaño, los usó al día siguiente en un acto en una sede del Sindicato de Comercio, en San Miguel. Aunque reportan al Gobierno, hombres de Duhalde empezaron a negociar apoyos de los gremios de Comercio, Luz y Fuerza y Sanidad.

Seguirán trabajando en eso cuando Duhalde vuele el martes a Europa y a los Estados Unidos para aceitar contactos en el exterior. A su regreso, tendrá todo listo para inaugurar un local en Avellaneda, otro en Florencio Varela y uno más en La Matanza. Lo adelantó ayer, mientras contaba anécdotas en contra de los Kirchner. Terminó apelando a un clásico: "Hace un tiempo, en Santa Fe, un paisano me miró y me dijo: «El que trajo al loco que se lo lleve»". Todos se rieron de la historia. Duhalde también.

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