"El manager es un puesto que hace falta".

Christian Bassedas volvió a Vélez para ocupar un cargo que se está imponiendo en el fútbol argentino: "Soy la parte más administrativa del plantel y la más futbolística de la dirigencia".
Manager, asesor, secretario técnico, como sea: la Navidad le regaló al fútbol argentino un chiche nuevo. Papa Noel felicitó a Boca obsequiándole a Carlos Bianchi, celebró la democracia en Newell's poniendo a Gustavo Dezzotti en la restauración leprosa y convocó a Christian Bassedas para que pulule por oficinas y vestuarios fortineros. La corriente europea se propagará por el ancho del fútbol nacional. Y Bassedas flamante Asesor del Fútbol Profesional de Vélez, propone endosarle a su moderno cargo un contexto inteligible: "Sería la parte más administrativa y más política del plantel y la parte más futbolística del lado de la dirigencia". Avizora que es un emprendimiento potable, conveniente y redituable. Sabe que si la apuesta fracasa, lo condenarán. Pero se la banca. Porque le apasiona el proyecto: está motivadísimo y dice que no ve la hora de "que llegue el 5 de enero". Y con Olé comparte su chiche nuevo: "Yo mamé esto de chico, me gusta. Ahora estoy más con Vélez que con mi familia, je. Volví a la exigencia de cuando era jugador y a no dormir tan bien. Es que no veo la hora de arrancar. Será volver al ruedo: como que tenía el motor apagado y lo enciendo de nuevo".

-¿Y qué vas a hacer?

-Voy a ser un nexo, un negociador entre la dirigencia y el plantel. No voy a ser jugador ni técnico, pero tendré la responsabilidad de muchas decisiones, siempre consensuadas con la dirigencia y con Gareca. Será una gran ayuda para los dirigentes, el cuerpo técnico y los jugadores. Hay detalles de los que sólo un manager se encarga en un club y por eso creo que éste es un puesto que hace falta.

-¿Es una buena apuesta de los dirigentes?

-Creo que es una movida inteligente. Ellos no están todo el día trabajando para Vélez, en cambio yo sí voy a estar las 24 horas. A mí me gustaría que si esta apuesta sale bien se los reconozca como los pioneros. Que todos vean la buena intención, porque es fácil que los dirigentes adquieran protagonismo mediante el fútbol. Y a ellos no les importa eso, por eso me ponen a mí.

-¿Le temés al fracaso?

-No. Si sale mal y me tienen que pegar a mí, me la banco y doy la cara. Si tengo que comerme alguna crítica por refuerzos que no respondan, no tengo problemas. A mí esto me gusta, lo siento y las malas no me asustan. Pero sí sería una desilusión personal dañar a Vélez.

-¿Cómo van estos primeros días de trabajo?

-Bien, intensos. Voy con Ricardo para todos lados: mostrándole videos, hablando con jugadores. Por ahí me junto con él y me dice cómo piensa parar el equipo y con qué disposición táctica. Debato hasta donde él me deje.

-Sin entrometerte.

-Claro. Lo que menos quiero es molestar. Por eso, lo importante es la coordinación y ser prolijos con el entrenador y con los dirigentes. Mi función, que es nueva en el fútbol argentino, no tiene sentido si no estoy en conversación constante con los dirigentes. Me tienen que creer y escuchar, si no no sirve.

-¿Qué tiene Vélez de diferente a otros clubes?

-Es espectacular, para jugar y para disfrutar. Pero te hablo desde la subjetividad, porque hasta la camiseta me parece la más linda. Pero creo que hace lo que todos deberían hacer.

-¿Creés que varios clubes copiaron el modelo de organización de Vélez?

-Sí. Fijate hoy Lanús: es un equipo que hace las cosas bien, se nutre de pibes de Inferiores, salió campeón, es un club serio. Si copiás cosas buenas, mejorás. Y si algunos clubes siguieron este modelo, a Vélez debería darle orgullo.

-¿Y en Vélez qué pasó?

-No es sencillo mantenerse. Todos los clubes tienen enfermedades. Por suerte el bajón no fue tan pronunciado. Pero hay que volver a ese camino.

El proyecto es reencausar la senda del progreso y reparar las ambiciones de campeón. Con Bassedas, junto al Turu Flores y Gareca, históricos de Vélez, proyectando el futuro.

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