¡Mamma mía!

Mientras el Palermo de Italia anuncia que ya lo compró, el Flaco dice que se quiere quedar seis meses más en Huracán y recrea para Olé el besito con su madre.
No lo conmuven ni 21.000.000 de dólares. Javier no deja de ser nunca el Flaco, el pibe que llegó de Córdoba hace dos años con una ilusión que en ningún momento llegaba a ser el sueño semejante que está viviendo: luchando un título con Huracán, con clubes de Europa que se pelean por él y hasta el presidente del Palermo, que asegura que ya lo compró en más de veinte palos verdes, aunque no dice en qué momento desembarcará en el Calcio. Pastore no cambia, sigue pensando en los piquitos con mamá Patricia después de cada gol y en cumplir con su palabra. "Ya dije que me quiero quedar seis meses más en Huracán porque creo que es importante para mi crecimiento como futbolista", cuenta el habilidoso que hace nueve días cumplió 20 años. Se mantiene al margen y nadie desde su entorno desmiente o da por cierto el megapase.

Debajo del gorro y la polera que se pone en cada entrenamiento (al estilo subcomandante Marcos), sigue siendo el chico que arrancó en el club del barrio Alto Vélez Sarsfield (sí, justo Vélez), hasta que a los nueve recaló en Talleres, su pasión. Pasaron ocho años más hasta que recaló en La Quemita y él lo cuenta: "Un día enfrentamos a Huracán, con Talleres, en Quinta, y ganamos 4-1. Hice dos o tres goles, y justo estaban el Turco (Mohamed) y Babington, quienes después del partido me vinieron a hablar, me felicitaron, de diez. Así que bueno, en junio, cuando me fui de Talleres, ellos me llamaron para llevarme a Huracán". Fue justo antes del ascenso del Globo, hace dos temporadas.

Ya pasaron los tiempos en que sólo jugaba en la Reserva, las lesiones musculares y cuando estuvo inhabilitado porque su pase no llegaba. Se preparó con todo para la 08/09 y aunque Ubeda lo hizo debutar de titular ante San Martín (primera fecha del Apertura), los mimos empezaron con el interino Héctor Martínez y luego con su redescubridor: Angel Cappa. Desde su segundo partido de entrada en el Monumental hasta la antesala de la final sólo pasaron 22 juegos y ocho goles. Esos números le alcanzaron para que se diera una "polémica nacional", como la definió Cappa, por la negativa de Huracán a cederlo al Sub 20, la tapa de Olé luego de su partido 10 contra River y los elogios de Maradona, quien confirmó que lo iba a convocar para la Selección local, aunque por ahora no hay rival. Con tanto runrun, el Flaco se recluye en el amor de mamá.

-¿Cómo es la historia del beso en cada gol?

-No tiene mucho secreto, en realidad. Cuando le hice el gol a Lanús justo la vi a mi mamá y salí corriendo para besarla. Y con River le tiré un beso de lejos.

-Mamá: Siempre me pongo al lado de la manga, y desde ese partido lo tomé como cábala: siempre voy ahí. Igual, ahora hay varias chicas que se quieren poner al lado mío para que Javier las bese a ellas...

-¿El festejo tiene su prehistoria en Córdoba?

-En un clásico contra Belgrano, en Inferiores, hice un gol, me levanté la camiseta y mostré una que decía: "Feliz cumple, mamá". Se puso loca, je. Y mi viejo también se ponía loco, pero de otra manera. Me vivía gritando, indicando, quería que fuera el Diego contra los ingleses. Hasta que un día le dije: "Me seguís gritando y no venís más". Me sacaba. Si me gritás, yo me enojo.

El pibe que le encanta tirar chiches y verse primero en el ranking lírico está convencido de lo que le propuso Cappa: que le hacen falta seis meses más en el fútbol argentino para llegar más maduro a Europa. Por eso, la frase de Maurizio Zamparini, presidente de Palermo, no le cambia el ritmo de su vida: "Pastore es nuestro, falta sólo firmar los documentos, algo que haremos la semana próxima después del partido final del torneo argentino". También siguen sus gambetas ojeadores del Chelsea, del Milan y otros grandes del Viejo Continente, pero hasta que firme...

Mientras tanto, Javier está feliz porque Talleres ya cobró un millón de dólares por su pase, porque a Huracán le quedará el diez por ciento de una futura transferencia y porque la persona que apostó por él, su representante Marcelo Simonian, el que puso 200.000 verdes para sacarlo de la T cuando aún no había cumplido 17 años, tiene una recompensa más que millonaria.

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