En Malvinas, salgamos del juego de suma cero

Por: Fulvio Pompeo

DIRECTOR GENERAL DE RELACIONES INTERNACIONALES, GOBIERNO DE LA CIUDAD

La Argentina muestra una posición débil. Hay que destrabar la situación en favor de la soberanía y de la explotación de recursos económicos.

La cuestión Malvinas e islas del Atlántico Sur presenta hoy para nuestro país un desafío en varias dimensiones, que tienen como ejes principales la disputa por la soberanía y la explotación de los recursos económicos existentes en la zona de litigio. En una y otra dimensión, la Argentina se encuentra actualmente en una posición débil; sin la fuerza suficiente en el concierto internacional para hacer valer los derechos que le asisten y sin capacidad para poner límites a las acciones unilaterales de los británicos en el plano de los intereses económicos.

En materia de soberanía, nos encontramos sumergidos en un juego de suma cero debido a la hermética renuencia del Reino Unido para entablar una negociación bilateral que permita abrir una discusión en consonancia con las disposiciones emanadas de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Los legítimos y permanentes reclamos argentinos, cumpliendo con el mandato constitucional, no están causando el efecto deseado ni en el gobierno británico ni en otros actores internacionales relevantes para que presionen al Reino Unido.

Hemos observado la manera en que las políticas desarrolladas por el Reino Unido en la zona en litigio han aumentado su presión estratégica en detrimento de la Argentina. El más claro ejemplo es la inclusión de nuestras islas en la Carta Magna de la Unión Europea como territorios de ultramar británicos.

Se estima que el Reino Unido cuenta con un volumen de reservas probadas de aproximadamente 3.600 millones de barriles, lo que lo obligaría a transformarse en importador neto de petróleo para mediados de la década que se inicia.

Según diversas fuentes, el potencial de reservas existentes en la cuenca de Malvinas podría trepar hasta los 6.475 millones de barriles, aunque también hay estudios geológicos que proyectan reservas probables de 11.525 millones. A modo comparativo, las reservas probadas de Argentina son de 2.616 millones de barriles, lo que supone 9,5 años, en principio, de autosuficiencia petrolera. Este es otro flanco del conflicto en el que nuestro país está situado en una posición sumamente desventajosa.

Tenemos que articular políticas que nos permitan salir de esa dinámica perversa de la suma cero, manteniendo con firmeza los irrenunciables reclamos territoriales que nos asisten pero, al mismo tiempo, generando alternativas en torno de la otra dimensión.

Hay que proponer un juego de suma variable donde se puedan explotar las distintas capas que forman el entretejido de la relación bilateral. Por esa vía vamos a crear mejores condiciones para modificar el status quo y poder combinar la reivindicación de soberanía con la generación de recursos que contribuyan al desarrollo económico de nuestro país.

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