Malvinas: un reclamo con Historia

Por Diego Valenzuela

El devenir de Malvinas parece diseñado para una película. Los ingleses las habían atacado con la corbeta Clio en enero de 1833, especialmente porque el pequeño archipiélago era clave para el control del Cabo de Hornos, paso fundamental hacia el Pacífico.

Nadie objetó a Rosas cuando entre 1841 y 1842 -a través de Manuel Moreno, su representante en Londres- ofreció ceder el dominio de Malvinas a cambio de la cancelación de la deuda acumulada del empréstito Baring. El periodista y escritor José Hernández fue uno de los mayores impulsores de la defensa de la soberanía sobre Malvinas en el siglo XIX: "Los pueblos necesitan -escribió el autor del Martín Fierro- del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para la libre expansión de nuestros pulmones. Arrebatarle un pedazo de su territorio es arrebatarle un derecho".

En 1910 el escritor Paul Groussac -quien era director de la Biblioteca Nacional- recopiló publicaciones y datos para fundamentar el derecho argentino sobre las islas. Presentó su trabajo escrito en francés en ocasión de los festejos por el Centenario como un homenaje a la Argentina. El principal argumento a favor de la Argentina en la disputa de soberanía fue simple: las islas eran parte del Virreinato cuando se declara la Independencia (generando el derecho de reocupación al abandonar Malvinas la Corona española luego de 1810). Además, no mediando tratado alguno, el derecho de gentes declara dueños legales de las islas a los estados más cercanos.

En 1934 el senador socialista Alfredo Palacios propone la traducción de la obra de Groussac. En 1948, el Congreso confirma la soberanía y propone crear "la llama de la argentinidad" para ser colocada en Malvinas cuando éstas se recuperen. La frase "Las Malvinas fueron, son y serán argentinas" aparece por primera vez en un folleto editado en 1959 por el Senado.

Historia reciente. Entre la guerra de 1982 y el gran avance diplomático de los años 60, con la resolución de la ONU sobre descolonización de 1965, hubo varias oportunidades en las que se las pudo recuperar sin disparar un solo tiro.

En 1971 hubo un acuerdo de comunicaciones que dio lugar a un intenso intercambio entre las islas y la Argentina. Unas 1600 personas fueron y vinieron entre Malvinas y el Continente, en un momento en que la población isleña sumaba 1800 habitantes. Muchos se dirigieron a colegios ingleses, otros a atenderse en el Hospital Británico. "La política tuvo un inesperado éxito", dice Carlos Ortiz de Rozas, ex embajador en Gran Bretaña y protagonista de varios intentos de recuperación negociada.

Lo llamativo es que fueron los británicos los que sugirieron algunas de esas ideas, como la del Condominio. En 1974 llegó al Gobierno argentino una nota no oficial proponiendo que ambos países compartieran la soberanía. Implicaba suprimir los pasaportes, el establecimiento de dos banderas, una al lado de la otra, y declarar tanto al español como al inglés idiomas oficiales. Bajo este esquema, el gobernador iba a ser nombrado una vez por la Reina y otra por el Presidente argentino.

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