Malvinas Argentinas Salud de Malvinas: Pertenecer…

Hace tiempo que el Estado dejó de cumplir las funciones que pregonaron los que idearon la Constitución de 1853. Aquel modelo de país, luego con la generación del ´80, con un Estado que garantice el bienestar de los ciudadanos fue sobrepasado por las urgencias y los embates (certeros en nuestro país) del liberalismo primero y del neoliberalismo después.
Ese modelo de Estado, capaz de garantizar la educación, la seguridad y la salud de los ciudadanos se fue convirtiendo, paradójicamente, en una utopía.

En el siglo anterior las políticas de nuestro país pendularon bruscamente y hubo sectores que intentaron adaptarse o intentar respuestas ante la demanda de la sociedad.

La salud de la población es un ítem sensible en toda política, no sólo por las consecuencias económicas que la mala gestión puede acarrear, sino porque marca a cada ciudadano en primera persona. Todos necesitamos en algún momento ese servicio y, por ende, conocemos la respuesta que el Estado puede darnos.

Así fue como la Nación centró sus esfuerzos en los grandes hospitales Nacionales en un círculo que puede resumirse así: poca inversión, alta demanda, nosocomios saturados con atención indispensable y de muy buena calidad profesional (algo que logró mantenerse).

Las provincias entonces debieron hacerse cargo de los primeros niveles de atención pero en realidad –y sobre todo en el Gran Buenos Aires- pasó lo mismo que con el Gobierno central.

En algunos lugares el sector privado intentó llenar la ausencia del Estado donde, como sucedió en el distrito de San Miguel, esa oferta superó ampliamente a la del Estado, claro, un servicio para los que tienen los recursos para poder acceder a ellos.

No fue muy difícil de predecir que, con el derrumbe del neoliberalismo en los ´90 la situación estallara delante de las caras de los Municipios. Entonces el Estado en su faceta Municipal tuvo que hacerse cargo de esa realidad (y de muchas otras también).

Una alternativa a esa situación la dio uno de los Municipios de la Región. Malvinas Argentinas, ante la imposibilidad de contar con recursos para responder a la demanda primero optó por la autogestión, con un férreo seguimiento al cobro de las obras sociales de los servicios que el Municipio prestaba a sus afiliados.

Planteo severamente resistido por distintos sectores.

Fue y sigue siendo un caso paradigmático: la administración inició con el pedido (desde la gobernación) del cierre del único hospital (Carrillo) del distrito: el estado debió contradecirse a sí mismo.

Con el transcurso de los años, la administración de Jesús Cariglino mantuvo ese objetivo, en el afán de responder a la demanda de la gente. Con lo administrado comenzó a atender el primer nivel de atención, creó planes especiales y fue criticado por asegurar el servicio sanitario a sus habitantes y también cuando advertía que vecinos de otros distritos iban a buscar esa respuesta allí, a los que se les pedía una colaboración.

Luego apuntó al segundo nivel y a la alta complejidad.

Hoy hay realidades que contrastan. Luego de diez años del colapso del neoliberalismo, el estado Nacional y provincial siguen sin lograr responder a la demanda, cada vez mayor. Sin embargo el vecino malvinense cuenta con un servicio médico a su alcance sin moverse demasiado y gratuito, simplemente por el hecho de "pertenecer" a ese distrito, tanto un médico clínico como cirugías de alta complejidad con instrumentos únicos en el país. El desarrollo ya cosechó el reconocimiento del Gobierno provincial y Nacional tomando al distrito como un referente en la materia.

A esta altura cabe preguntarse si la política implementada en este distrito no puede reproducirse a otra escala, si los intereses que cuestionaban esa autogestión tienen un modelo superador a éste para mostrar o si sólo morirán aferrados a la letra de una Constitución demasiado idealista para una realidad que nos enferma a cada momento, y que necesita de respuestas y reacciones inmediatas. ©ALN

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