Malos tratos, cosas raras y extranjeros indocumentados trabajando en la República de los Niños

La República de los Niños se levantó hace medio siglo en un predio de 53 hectáreas ubicado en la localidad de Manuel B. Gonnet, sobre el camino General Belgrano, partido de La Plata, en tierras que pertenecían al antiguo campo de golf del "Swift Golf Club" destinadas a los frigoríficos ingleses asentados en la región.
La construcción, que comenzó en 1949 durante la gobernación del Coronel Domingo Mercante, fue realizada por la empresa CAPRESA y financiada con recursos provinciales a través del Instituto Inversor de la Provincia de Buenos Aires con el objeto de poder construir el complejo en un tiempo record. En la edificación trabajaron 1600 obreros que se alojaban en las barracas dentro del mismo predio.

Luego de dos años de continuo trabajo, fue finalmente inaugurada el 26 de noviembre de 1951 por el entonces presidente de la Nación Tte. Gral. Juan Domingo Perón. A partir de ese momento, numerosos contingentes de alumnos de nuestra ciudad, con participación de escuelas de la provincia de Buenos Aires, eligen las autoridades del Gobierno Infantil y debaten en los recintos distintos temas de interés desde su mirada niña.

Considerado el mayor emprendimiento infantil de Latinoamérica y primer parque temático de América, la República de los Niños fue fundada con un doble propósito: el de esparcimiento creativo en un mundo de sueños y cuentos ligados a la infancia y el de aprender a ejercer los derechos y obligaciones que en todo país democrático poseen los ciudadanos.

Actualmente, en el gobierno municipal de Pablo Bruera, la misma está siendo manejanda por la Fundación Valorar. Si bien en el staff de su página web, http://www.fundacionvalorar.org.ar/, nadie se hace responsable de la entidad, porque esa sección está vacía, se dice está conducida por el abogado Guillermo Raimondi.

El ántes nombrado está acusado de diversas irregularidades en el control del predio: nadie sabe dónde va a parar el dinero recaudado por el Museo Internacional de los muñecos y la granja de animales en la República. Como si eso fuera poco, amenaza al personal, que cobra sueldos miserales, con quitarles el empleo si no son funcionales a sus caprichos.

Hablando del museo, el mismo está monitoreado por un peruano no nacionalizado contratado por la municipalidad de La Plata, que tendría doble sueldo y ocupación en el mismo horario –cosa de locos- ya que además "trabaja" en la Escuela Taller Municipal de Arte. Se llama César Luis Serna Amaya, para más datos.

Pensar que un lugar de esparcimiento para niños que vienen de toda la provincia para visitarlo, es prácticamente un antro de corrupción, es ofender la memoria de quienes crearon esta obra fantástica. Pobre ciudad. Es lo que hay. (www.agencianova.com)

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