Mallorca sufre por el impacto en el turismo.

El atentado en la isla podría afectar a un sector clave para la economía.
El atentado del grupo terrorista vasco ETA en la isla de Mallorca, en pleno verano y cerca del lugar de descanso de la familia real española, ocurrió en momentos en que el turismo, clave para la economía del país, ya siente los efectos de la crisis global.

No es la primera vez que ETA atenta contra el sector: a sus "campañas de verano" perpetradas en la costa norte, mediterránea y del sur, se añaden dos ataques en Mallorca, en 1991, y un intento de atentar contra el rey Juan Carlos en 1995, cuando veraneaba en Palma con su familia.

Eduardo Suárez del Real, gerente de la Asociación Empresarial de Restauración de Mallorca, dijo que en aquella última oportunidad "se demostró la seguridad que tiene la isla", porque se trató de un atentado abortado. Y añadió que los ataques no provocaron merma en el turismo.

Sin embargo, Antonio Horrach, presidente de la federación hotelera de Mallorca, reconoció que el atentado de anteayer "alteró la normal convivencia vacacional".

Por su parte, la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, intentó llevar tranquilidad. "Nuestras infraestructuras turísticas gozan de seguridad", dijo.

La cancillería británica advirtió del "alto riesgo de terrorismo en España" y alertó que los atentados también pueden perpetrarse en zonas frecuentadas por turistas extranjeros, mientras que los diarios británicos se tiñeron de dramatismo.

España, tercer destino turístico mundial, fue visitada en junio pasado por 778.500 británicos, el 21% del total de los turistas y el grupo más numeroso junto con los alemanes (22%). Las islas Baleares fueron también en junio el primer destino de los visitantes extranjeros en España.

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