“El Malevo” fue homenajeado en San Andrés

Numerosos ex agentes, amigos de Ferreyra y familiares desfilaron frente al féretro del ex comisario que se suicidó de un tiro el viernes. El entierro será hoy, a las 11, en Los Pereyra.
Tenía todos los ingredientes para no ser un velorio común, y no lo fue. El fallecido era un conocido y pintoresco personaje tucumano, que se había suicidado frente a las cámaras de televisión. Según admitieron muchos de los concurrentes, Mario “Malevo” Ferreyra generaba, en iguales cantidades, amores y desprecios; y los velatorios de ese tipo de personas suelen ser multitudinarios.

Todo colaboró para que en el velorio de ayer, en la finca de San Andrés donde vivía el ex comisario, se congregara un gran número de amigos, vecinos, familiares, personas que nada tenían que ver con él pero que lo idolatraban, y de ex compañeros de la fuerza, a quienes se les consumían las horas entre recuerdos y anécdotas.

A las 11.09 arribó la combi que llevaba el cuerpo de Ferreyra. La primera en descender fue María de los Angeles Núñez, que estalló en llanto y fue cobijada en los brazos de los familiares y de los amigos de Ferreyra. El cajón fue depositado en una habitación sencilla, adornada con fotos del “Malevo” en distintas épocas y con recortes de LA GACETA que lo mostraban como figura central.

Frente al féretro del ex policía, a quien le habían colacado su característico sombrero (una venda resguardaba la parte de su cabeza que había sido herida por el proyectil) comenzaron a desfilar quienes habían llegado a darle el último adiós.

El predio donde está ubicada la casa es grande. En la amplia galería se dispusieron varias sillas, en las que se sentaron los visitantes de mayor edad. De ese espacio se desprende un alero que cobija un calefón a leña y una rudimentaria máquina para amasar. A metros de esta edificación, se levanta un galpón lindero a la fatídica torre. Una visita obligada era el pie del mangrullo que sostiene los tanques de agua, donde el viernes a las 16.30 Ferreyra se descerrajó un tiro en la cabeza. El tanque, aún con restos de sangre, atraía todas las miradas. Detrás de ese galpón, hay un horno de barro y el corral donde guardaba los caballos y las ovejas. Los chivitos y las gallinas, en cambio, se paseaban libremente por el parque.

Inseguridad

La gente se dispersaba por todo el lugar en busca de alguna sombra que la protegiera del ardiente sol. Fueron cientos los que pasaron por allí. Entre los grupos que necesariamente se conforman en este tipo de reuniones, la inseguridad ciudadana era el único tema.

Los interlocutores contrastaban épocas pasadas con el hoy, y defendían el accionar del “Malevo” al frente de la Dirección de Investigaciones. “La fuerza necesita gente como él, que se hacía respetar y no permitía la delincuencia”, coincidían.

Entre los pocos visitantes políticos pudo verse a los legisladores Ricardo y Luis José Bussi (FR), al edil capitalino Claudio Viña (FR) y al ex vicegobernador, también republicano, Raúl Roque Topa.

“Si el Gobierno nacional no detiene esta persecución, pueden ocurrir muchos casos como el de Ferreyra. Mucha de la gente que vivió aquellos años hoy sufre la presión de falsos defensores de los derechos humanos y puede llevar a tomar una decisión similar (a la del ex policía)”, advirtió Ricardo Bussi. El parlamentario dijo que conoció a Ferreyra en 1997, durante una visita a Villa Urquiza. “Forjamos una relación de respeto; conversábamos sobre temas cotidianos”, contó. Bussi (h) responsabilizó por el suicidio a los organismos de Derechos Humanos. “El camino que tomó Ferreyra es entendible. Es muy difícil soportar una situación así, porque no hay un solo juez en la Argentina con el coraje para decirles no a los Kirchner”, aseveró, a la vez que aseguró que el “Malevo” tenía mucha afinidad con FR.

Por su parte, Topa reivindicó el accionar de Ferreyra al frente de la Dirección de Investigaciones. “El estuvo siempre, permanentemente, con un solo objetivo: defender a la ciudadanía. En ese terreno, ha dado un ejemplo desde sus funciones”, manifestó.

Durante toda la jornada entraba y salía gente de la finca. Núñez encontraba en todo momento brazos amigos donde cobijar su dolor. Cada tanto, cuando se renovaban los visitantes, volvía a llenarse la capilla ardiente, y se escuchaba nuevamente el rezo del rosario. Y nuevos llantos. Y nuevos “¿por qué?” que seguían sin encontrar respuestas.

No faltó la mención de aquellos tiempos que volvieron famoso al “Malevo”, como el autoacuartelamiento de 1990. Sus ex compañeros alternaban las anécdotas del período de actividad del ex policía con el recuerdo del fatídico viernes.

Los restos del ex comisario serán inhumados hoy, desde las 11, en el cementerio de Los Pereyra, como era su deseo.

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