Malestar en Smata por la postura de Renault sobre demanda salarial

Malestar en Smata por la postura de Renault sobre demanda salarial
A las 11 habrá una reunión de partes, en el marco de la conciliación obligatoria.
La posición adoptada por Renault de atenerse al acta celebrada en enero y evitar discutir salarios hasta el 30 de junio cayó mal entre los delegados y dirigentes del Sindicato de Mecánicos (Smata), quienes ayer realizaron una nueva asamblea en la planta de Santa Isabel, en la que informaron sobre la decisión del gremio de acatar la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo.

Ese órgano, que encabeza Omar Sereno, interpreta que el acuerdo firmado a principios de año no inhibiría la posibilidad de discutir la demanda salarial que plantea el gremio (pide un ajuste de 25 por ciento y 150 horas bonificadas y estabilidad).

En su momento, el sindicato dejó trascender que la empresa había ofrecido mil pesos entre enero y junio, pero allegados a la negociación negaron esa posibilidad, lo que encendió un luz de alerta en el Smata.

Hoy, a las 11, los representantes de las partes se verán cara a cara en la Secretaría de Trabajo, en la primera reunión después de que el lunes entrara en vigencia la conciliación obligatoria. Ayer, después de la asamblea, la actividad en la planta fue normal.

El gremio advirtió que en Buenos Aires, Toyota cerró un acuerdo de 1.200 pesos por el primer semestre con estabilidad laboral hasta fines de 2010. Además, destacó que hoy continuará la paritaria nacional de Volkswagen y Mercedes Benz.

Despidos en Santa Fe. La viceministra de Trabajo santafesina, Alicia Ciciliani, reconoció que además del conflicto laboral surgido en la autopartista Mahle, todos los días se producen, en promedio, cinco despidos acordados entre empresas y trabajadores.

La funcionaria dijo que son "disoluciones del vínculo de mutuo acuerdo" que "a fin de mes suman cientos", aunque aclaró que el número final por jurisdicción se dará a conocer hoy. "Es una realidad económica que está sucediendo en silencio", dijo, al opinar sobre la repercusión de los hechos, que tienen una característica muy distinta a los 500 puestos en juego que hay en el proceso de cierre de Mahle.

"Es el caso más difícil porque las decisiones de esta empresa se toman en Alemania", dijo Ciciliani, aunque enfatizó que "la empresa debe asumir los costos en momento de crisis y no trasladarlo a los trabajadores".

Por otro lado, puntualizó que en los conflictos de la aceitera Molinos (hubo tres despidos) y la láctea Cotar "continúan las negociaciones".

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