Malestar en la izquierda por un proyecto presidencial.

Se trata del cambio de la ley de quiebras.
Cuando faltan sólo dos semanas para las elecciones, y luego de años de intentar que los legisladores oficialistas aprobaran la expropiación de varias empresas recuperadas, los partidos de izquierda vieron cómo era arrebatada una de sus banderas históricas.

Así se lo hicieron saber a LA NACION al conocer el anuncio de la Presidenta de que se estudia modificar la ley de quiebras para que los trabajadores puedan tomar el control de las compañías en extinción. En la semana, el ex presidente y candidato Néstor Kirchner había prometido que ése será su primer proyecto en el Congreso.

La reacción no se hizo esperar. "Ni un niño de jardín de infantes puede creerles que ahora harán lo que en seis años se negaron a hacer", dijo Vilma Ripoll, candidata del MST-Nueva Izquierda, y autora de la primera ley porteña de una empresa recuperada. También recordó que el proyecto para expropiar el Hotel Bauen estaba "cajoneado" desde hacía más de un año en el Congreso.

"Sería bueno que lo hubieran anunciado mucho antes", opinó Jorge Ceballos, candidato bonaerense por Nuevo Encuentro, quien destacó la gestión "eficaz y más sensible" que vienen desarrollando las administraciones obreras. "Tampoco hay que olvidar que el Gobierno lleva transferidos 41.000 millones de pesos en subsidios a las compañías privadas, mientras las recuperadas han recibido un aporte insignificante", indicó.

En similar sentido se expresó Christian Castillo, del Frente de Izquierda: "Por años, las empresas recuperadas fueron dejadas a su suerte. No recibieron créditos ni se reglamentaron las expropiaciones". Recordó que, por ese retraso, algunas empresas podrían desaparecer a causa de los juicios de sus acreedores.

La reforma propuesta por el Gobierno facilitaría la compra de los bienes de la compañía por parte de los trabajadores, que deberían conformar una cooperativa y podrían utilizar las deudas que la empresa mantenga con ellos como forma de pago. Hace cinco años, el mismo proyecto había naufragado en el Senado. Estaba basado en una iniciativa del ex defensor del pueblo de la Nación Eduardo Mondino.

Néstor Pitrola, candidato bonaerense del Partido Obrero, denunció que no se impulsaba una gestión obrera, sino "una gestión K", porque "algún enviado de Guillermo Moreno" quedará a cargo de las empresas. "La propuesta es que los trabajadores acepten acciones de empresas quebradas, sin cobrar las correspondientes indemnizaciones ni los salarios adeudados", evaluó.

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