Malestar en el Gobierno por críticas de Montoya

Acusó al kirchnerismo de "no escuchar"
Una fuerte controversia provocó ayer en el oficialismo el recaudador bonaerense Santiago Montoya, después de que rechazara ser candidato a concejal por San Isidro. Montoya negó su postulación mediante un comunicado en el que criticó duramente la "política nacional", que "perdió la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores y a los distintos sectores sociales y productivos del país".

El texto causó tal revuelo en Olivos y en la gobernación que, según pudo averiguar LA NACION, hubo llamados del ex presidente Néstor Kirchner al gobernador Daniel Scioli para pedir que lo despidiera.

"No le pedí la renuncia", expresó Scioli anoche, en San Miguel, cuando todavía arreciaban las presiones del PJ bonaerense y del kirchnerismo nacional para que echara a Montoya.

Después de los pedidos de destitución, la primera reacción del gobierno provincial fue reclamarle al jefe de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (Arba) que aclarara qué había querido decir.

Montoya envió un nuevo texto, en el que se lamentó por "los malentendidos producidos a partir de las versiones sobre tal candidatura", pero luego ratificó tanto su rechazo a la postulación como su postura respecto de la política kirchnerista. "Insisto, y amplío, mi opinión autocrítica acerca de la política nacional y la necesidad de escuchar más a la gente", afirma.

Al hablar de "autocrítica", incluyó al gobierno bonaerense. En el primer comunicado había endulzado al gobernador con el siguiente párrafo: "Estoy convencido de que Daniel Scioli es el líder que, desde este espacio político, tiene la mayor capacidad de escuchar y articular intereses políticos y sectoriales".

Anoche, Montoya dijo a LA NACION: "Yo no renuncio a nada y nadie del gobierno me pidió que renunciara". A pesar de todo ello, fuentes de la gobernación revelaron que el clima interno hacia el recaudador era casi irrespirable. "Con lo que dijo está ido o casi ido . Eso no se hace en el kirchnerismo. Durante todo el día hubo mucha presión del peronismo y muchas llamadas de todos lados [para exigirle a Scioli la destitución de Montoya]. Y él, encima, en el segundo comunicado insistió en sus críticas al gobierno nacional. Parece como si quisiera irse", opinó un dirigente de máxima confianza del gobernador.

Cerca de Scioli algunos suponen que Montoya busca una salida estruendosa para llevarse capital político hacia el peronismo disidente. "Tiene buena relación con Felipe Solá", cuestionaron. En el equipo de Montoya no negaron la buena onda con el ex gobernador, pero desmintieron cualquier vinculación política con Solá. "Si hubiera querido irse, lo habría hecho hace tres meses", afirmaron.

Como para justificar su rechazo a la candidatura, Montoya dijo que se encuentra al frente de "una complicadísima campaña tributaria, que se encuentra en su fase crítica". Fuentes de la gobernación calculan en 12.000 millones de pesos el déficit de la provincia en 2009. Para cubrirlo, admiten que necesitan una ayuda esencial de la Casa Rosada. Montoya, en este contexto, está encargado de la recaudación. "Siento que si me presentara yo mismo para concejal, en estas condiciones, estaría traicionando a mis vecinos. No puedo hacerlo", explicó en su primer comunicado.

A última hora de ayer, las presiones políticas sobre Montoya continuaban en el oficialismo. El clima era una mezcla de enojo por el tono de sus comunicados e insistencia para que aceptara la candidatura. Montoya hacía equilibrio. Hizo saber por la noche que ni sería candidato ni les bajaría el registro a sus críticas. En el peronismo bonaerense rechazaban ambas definiciones y reclamaban a Scioli una medida firme en contra del recaudador.

Montoya acusa al PJ bonaerense por las presiones para aceptar la candidatura y por parte de la insistencia para que lo echen.

Las llamadas

El gobernador no manifestó su bronca personalmente a Montoya, pero se la hizo saber con llamadas de otros dirigentes que mantienen una relación más fluida con el jefe de ARBA. Los de mejor trato con Montoya son el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y el ministro de Economía, Rafael Perelmiter. También habla, como lo hizo anoche, con el secretario general de la gobernación, José Scioli.

Según allegados al recaudador, el hermano del gobernador le pidió anoche una definición. "No te vamos a pedir la renuncia, pero vos tenés que definir de qué lado estás", le habría dicho. Montoya ratificó su pertenencia al equipo de Scioli.

Las versiones sobre su posible exoneración, sin embargo, continuaban sobre la medianoche.

Desde el entorno del gobernador transmitieron a LA NACION que el futuro de Montoya dependería de las reacciones políticas que hubiera hoy. Algo similar contaron cerca de Montoya. En cualquier caso, el clima era muy tenso.

SANTIAGO MONTOYA

Titular de ARBA

Es cordobés, tiene 49 años y un hijo. En noviembre de 2001 se sumó al área económica del gobierno bonaerense. Un mes más tarde, Felipe Solá lo promovió como subsecretario de Ingresos Públicos. Desde la Dirección de Rentas, consiguió que Buenos Aires fuera la única provincia que, durante 2002, no sufrió una caída de la recaudación de impuestos.

Los comunicados

POR LA MAÑANA

Contra el kirchnerismo

"Siento que en los últimos tiempos desde el oficialismo hemos perdido parte de la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores, a los distintos sectores sociales y productivos del país [...]. Lo que no estoy dispuesto a hacer, y no voy a hacer, es ser candidato a concejal en San Isidro en estas elecciones."

TRAS EL PEDIDO DE RECTIFICACION

Nuevas críticas

"Lamento profundamente los malentendidos producidos a partir de las versiones sobre tal candidatura [testimonial a concejal de San Isidro], que nunca llegó a serme formalmente ofrecida [...]. Insisto, y amplío, mi opinión autocrítica acerca de la política nacional y la necesidad de escuchar más a la gente."

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