Malestar por las críticas de Mujica

Malestar por las críticas de Mujica
La Cancillería analizaba presentar queja formal; el candidato calificó de "patoteros" a los Kirchner
Entre el desconcierto y la preocupación, entre el malestar y la risa nerviosa, entre interpretarlo como un potencial conflicto diplomático o como una curiosidad digna de los programas de chimentos.

Las cavilaciones inundaron los despachos de la primera línea del gobierno de Cristina Kirchner ayer ante los enérgicos cuestionamientos lanzados por el candidato presidencial del oficialista Frente Amplio uruguayo, José "Pepe" Mujica, en entrevistas publicadas en un libro.

Debido al tenor de las críticas y acusaciones de Mujica contra los Kirchner (a los que calificó de patoteros), contra el radicalismo y contra el grueso del espectro político nacional, en la Casa Rosada y en la Cancillería no sabían hasta anoche cómo interpretar ni tampoco qué entidad concederles a los dichos del ex líder tupamaro y actual postulante presidencial.

Desde el Palacio San Martín, que conduce Jorge Taiana, dijeron a LA NACION que aún se analizaba la posibilidad de presentar un pedido formal de explicaciones ante las palabras de Mujica.

Ocurre que el dirigente de izquierda es senador nacional y actualmente no tiene ningún cargo en el gobierno de Tabaré Vázquez.

El propio embajador argentino en Montevideo, Hernán Patiño Mayer, dijo a LA NACION que aguardaba instrucciones de la Cancillería para definir los cursos de acción pertinentes. "El informe de lo ocurrido fue presentado oportunamente y quedé a la espera de instrucciones", dijo ayer Patiño Mayer.

El desencadenante del conflicto fue la publicación del libro Pepe Coloquios , del periodista Alfredo García. Allí, el ex guerrillero tupamaro manifiesta que la Argentina es un país que "tiene reacciones de histérico, de loco, de paranoico" y que "su problema es político". Sobre los Kirchner dijo que "son de izquierda, pero una izquierda que, mamma mia , una patota". Además, aseguró que Carlos Menem "es un mafioso y ladrón", y de los dirigentes de la UCR dijo que "son buenos, pero nabos".

Lacalle pide perdón

A contramano del silencio que reinó en ámbitos argentinos, la reacción del espectro político uruguayo fue airada. Mujica fue ayer blanco de sus rivales en las elecciones del próximo 25 de octubre.

"Pido perdón en nombre de todo el pueblo uruguayo a los argentinos", dijo ayer el candidato presidencial del Partido Nacional, Luis Lacalle, de visita en Buenos Aires.

"Son [palabras] relativas a la Argentina insultantes para el Gobierno, la oposición, todos los partidos y el pueblo argentino, y a nosotros nos parece que no son propias de alguien que esté convencido de que puede ser presidente de Uruguay", señaló Lacalle.

En tanto, el compañero de fórmula de Lacalle, Jorge Larrañaga, expresó que las declaraciones del candidato del Frente Amplio "revelan que en su subconsciente el senador Mujica no quiere ser presidente y que no tiene la prudencia que debe tener en el marco de las relaciones internacionales".

Además, Larrañaga planteó que este tipo de dichos pueden afectar las relaciones entre Uruguay y la Argentina en momentos en que ambos países mantienen una disputa en La Haya por la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos.

"¿Cómo va a dirigirse hacia la Argentina el senador [Mujica] si es presidente?", cuestionó.

Anoche, desde Montevideo, Mujica procuró suavizar sus dichos. Afirmó que "nunca" había dicho que los argentinos eran patoteros y atribuyó el impacto de sus recientes declaraciones a la campaña electoral en su país. Además, precisó: "No tengo elementos para decir que son patoteros".

En 2002, el entonces presidente uruguayo Jorge Batlle había dicho que los argentinos eran "una manga de ladrones del primero al último". Luego pidió perdón.

En una rueda de prensa en la que intentó bajar los decibeles, Mujica apeló a la ironía: "¡Que paradoja! Hace 15 días me decían que era el alcahuete de los Kirchner; ahora poco menos que vamos a romper relaciones. Poco menos que decían que yo le iba a entregar la república uruguaya a los Kirchner". Aludió así a las críticas opositoras que recibió en su país por haberse reunido en la Casa Rosada con la presidenta Cristina Kirchner, la semana pasada.

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