MALESTAR EN LOS BLOQUES POR LAS CONDICIONES DE TRABAJO En el Concejo se sienten hacinados

Detrás de una puerta conviven tres bloques partidarios. Por el contrario, una amplia oficina sólo alberga a un edil y su secretario. Piden mejoras urgentes, sin reparar en que sus rupturas fueron las que generaron los problemas de espacios.
Desesperados y de malhumor. Así se vio a principio de semana a concejales y secretarios de diferentes bloques. La razón: las condiciones laborales.

Sin reparar en que ellos son los culpables de su propio malestar, los ediles se quejan de los paupérrimos e incómodos espacios en los que tienen que trabajar día a día.

Las condiciones de precariedad tienen su origen en las constantes divisiones y rupturas de bancadas, que complican en extremo la distribución de los espacios disponibles en el primer piso de la Casa Municipal.

Tal como se presenta el mapa político del nuevo Concejo Deliberante, los únicos que no tienen motivo para el reclamo serían los concejales de la Unión Vecinal, que mantienen la histórica oficina ubicada al fondo y a la izquierda del pasillo del recinto, y los ediles de Reafirmación Peronista, que hace años lograron las tres oficinas del fondo a la derecha de ese mismo pasillo. Allí tienen una oficina grande con ventana, otra pequeña con otra ventana que da a la calle San Martín y otro espacio que hace las veces de recepción.

El solitario concejal del bloque GEN, Roberto Monzón, también tiene su lugar, pequeño, pero que al menos cuenta con puerta hacia el exterior, computadora y servicio de internet. Es un sucucho que se improvisó cuando la entonces concejal de la Unión Vecinal Ilma Vieiro se alejó de la bancada que lideraba Gerardo Amado y armó su propio espacio llamado "Mi Ciudad". Aún conserva, en desuso, una puerta que lo comunica con el despacho de la UV.

El mayor problema lo tienen sus vecinos, es decir, la oficina subdividida que ocupa la parte delantera izquierda del recinto. Con una sola puerta hacia el exterior, hoy trabajan bajo el mismo techo los concejales de los bloques Unión Celeste y Blanco (Pablo Tonini y su secretario Jorge Artero), Peronista Federal, con sus concejales Susana Haurié y Andrés Salvatto y una secretaria, y el bloque oficialista del Frente para la Victoria, con Mauricio Molinero, Rubén Riccardo, Adriana Rosso y Norberto Lasala, más secretarios.

Adentro, las oficinas son un laberinto en miniatura, con la intención de conseguir al menos una pócima de intimidad para cada bloque. Al abrir la puerta, uno se encuentra con un espacio de un metro por un metro, en el que se ubicó una computadora y que tiene a su izquierda la puerta para ingresar al bloque oficialista. Ese metro cuadrado y otro espacio pequeño dividido por un armario de metal es el sitio que hoy comparten los concejales que, hasta hace semanas, respondían a los mandos de la ex legisladora María Inés Fernández. "Esto es un caos", resumieron empleados y concejales. "Cuando querés hablar tranquilamente con alguien, te tenés que ir", explicó uno de los ediles preocupados por el hacinamiento.

Por el contrario, hasta ahora los únicos que disfrutan de los cambios son el concejal de Compromiso Peronista Luis Vanin y su secretario Jorge Barrios. Para ellos quedó la confortable oficina que tiene balcón hacia San Martín, una recepción y una habitación amplia con mesa, sillas, computadora e internet. Una oficina que hasta 2007 ocupó la UCR. Se sabe que Compromiso tiene allí los días contados.

Decena de veces los presidentes de bloques le plantearon a Hernán Mosca, reelecto titular del cuerpo, la necesidad de realizar modificaciones urgentes. Y esos cambios estarían en carpeta, pero como implican gastos, nadie sabe cuándo se harán efectivos.

En principio, el bloque que responde a Graciela Rosso se mudaría al espacio que hoy ocupa Vanin. Y al sitio que dejarían vacío pasaría el bloque unipersonal de Tonini, con el agregado de una puerta que le permita salir y entrar de la oficina sin necesidad de golpear en el bloque de lado. Ese sitio hoy dividido por un armario sería destinado a Haurié y Salvatto, y la anularían la puerta interna que hoy usa el oficialismo.

Princistas, vecinalistas y el concejal de GEN se quedarían donde están. Sólo falta ubicar una pieza: Vanin y su secretario.

Una de las opciones que se baraja es desocupar el archivo, instalado al fondo del pasillo del recinto, pero se trata de un espacio chiquito, angosto y sin ventanas. La otra alternativa apunta a buscar una oficina dentro del primer piso de la Casa Municipal, pero en el extremo opuesto del Concejo.

Allí, hace más de un año que se construyeron oficinas divididas por durlock y hasta ahora la única designada será para la Dirección de Prensa y Protocolo, que pretende mejorar sus condiciones actuales de trabajo.

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