La "maldición" de los ministros de Gobierno de Jaque

Si bien esta función es clave dentro de un gobierno, la gestión jaquista ha demostrado lo contrario y ha convertido a todos sus ministros en piezas fáciles de suplantar. El poder del secretario de la Gobernación, más la falta de liderazgo del gobernador, han desdibujado a los funcionarios que han ocupado éste lugar.
Como si fuera un conjuro cumplido, ser ministro de Gobierno en esta gestión justicialista se ha transformado, sin dudas, en una "maldición". Es que si bien esta función es clave dentro de un gobierno, la administración de Celso Jaque ha demostrado lo contrario y ha convertido a los ministros que han ocupado y que ocupan este cargo en piezas descartables.

El poder absoluto del secretario de la Gobernación, Alejandro Cazabán, más la falta de liderazgo político del propio gobernador han desdibujado a los dos funcionarios que se han desempeñado en este cargo.

Así como su antecesor, Juan Marchena, que renunció marginado de toda decisión política que se tomaba a su alrededor, hoy, el ministro Mario Adaro, padece una situaciones similar por lo que los comentarios sobre su alejamiento son cada vez más fuertes.

Adaro, sufre el "síndrome Marchena" fue la primera observación sobre el fenómeno. Dicho de otro modo: el primer ministro político de Jaque, antes de presentar su renuncia el 3 de octubre del 2008, sufrió el vacío funcional que el mismo Jaque generó y lo dejó morir por inanición política.

Volviendo la mirada hacia el actual ministro. Desde hace un tiempo, los síntomas políticos que manifiesta lo muestran en una situación que difícilmente podrá revertirse debido a su gravedad. Estos son: soledad, marginación y ausentismo de toda decisión política relevante que se tome en el gobierno. Como ya le pasó a Marchena.

[Adaro-portada]

El funcionario está en el "freezer" político del gobierno y desde allí observa como se llevan a cabo reuniones claves que no lo tienen como protagonista, ni siquiera como segundo actor.

Adaro, ya no tiene la fuerza que mostró al asumir porque las disputas políticas dentro del Ejecutivo sobre todo con Cazabán lo han alejado del centro de la escena. La última evidecia de esto es su ausencia en la mesa de discusión por el endeudamiento en la cual no participó.

Marchena y Adaro en un lugar "incómodo"

Cuando, Celso Jaque, formó su gabinete, si bien tuvo problemas para formar el mismo ya que se encontró con más "no" que "sí" a la hora de armarlo, uno de los nombres que se destacó fue el de Juan Marchena que ocupó el ministerio de Gobierno.

La experiencia y la militancia de Marchena dentro del justicialismo, lo ubicaban como una figura clave dentro de la entonces incipiente gestión para dialogar y consensuar los temas dentro y fuera del gobierno.

[Juan Marchena - MINISTROS]

Sin embargo, con quien no pudo consensuar el ex funcionario fue con su propia gente, ya que el poder que empezó a tener el secretario de la Gobernación, lo eclipsó ni bien este gobierno comenzó.

La renuncia, la presentó la mañana del 3 de octubre del año pasado alentado por los constantes desplantes que le hicieron desde el gobierno. La noche anterior a su dimisión el gobernador se reunió con los intendentes para definir asuntos calves, sin embargo la invitación nunca llegó a manos de Marchena.

[Marchena]

Ante esta situación, presentó su renuncia indeclinable: "porque existen diferencias metodológicas y políticas que obstaculizan el desarrollo de nuestra gestión".

A los 20 días de la renuncia de Marchena, uno de los nombres que más sonó para ocupar esa cartera fue el de Adaro que hasta ese momento se había desempeñado como subsecretario de Trabajo (demostrando dinamismo e iniciativa) y aunque su designación se demoró más de la cuenta, finalmente lo que era un secreto a voces se anunció formalmente el 23 de octubre del 2008.

Si bien, el nuevo ministro sabía que por delante tenía una difícil tarea que desarrollar intentó tomar un rol más protagónico dentro del ministerio ya que venía con el impulso de su acción previa como subsecretario.

Con su impronta intentó hacerce lugar en el debate público e intentó defender y mostrar las "bondades" de este gobierno. Esa militancia no encontró eco en la frialdad del cuarto piso de Casa de Gobierno. Con las particularidades de cada caso, lo mismo que le pasó a Marchena.

A medida que los días pasaron Adaro se fue desdibujando ya que al igual que su antecesor el ministerio se convirtió en un lugar "incómodo" y acotado por los límites que le imponen desde el propio Ejecutivo.

Los roces de Adaro con Cazabán

Luego de las elecciones del 28 de junio comenzaron a hacerse más notorias algunos quiebres ya existentes dentro del gobierno, entre esos se produjo un hecho que si bien fue confirmado por el propio ministro a su vez le quitó importancia.

Esto fue una reunión que se produjo entre un par de ministros, encabezados por Adaro y por Francisco Pérez de Infraestructura. Según fuentes, el encuentro se dio para plantear "O Cazabán o nosotros" ante la tensa situación que se vivía en Casa de Gobierno, tras la pérdida electoral.

[Cazaban - Adaro - NOTA]

Consultado el ministro, aclaró: "Lo del séptimo no existió como una reunión formal o armada, pasó que estaba el Paco (por Pérez) un intendente, yo llegué y charlamos cinco minutos sobre acciones para confluir en estos dos años de gobierno".

En esa oportunidad, el funcionario consultado por MDZ aseguraba que "Con Cazabán tenemos perfiles distintos y eso se re-contra nota, pero a pesar de ser distintos no hay enfrentamiento, con el Chiqui somos amigos".

Y agregó: "Estos perfiles distintos son propios de la diversidad de un gabinete, pero no significa que haya conflictos".

Sin embargo, a pesar de restarle importancia al evento, este fue el comienzo de una serie de situaciones que fueron dejando al ministro sin el ya menguado poder político que tenía para intervenir en las decisiones del gobierno.

[Reunion PJ tirapiedras - PORTADA]

A esto se sumó una reunión que el ministro tuvo con el ex secretario de la CGT, Roberto Picco, donde se criticó la gestión de Celso Jaque y a casi todos sus ministros, menos al propio Adaro y a Carlos Ciurca.

Con estos hechos, la presencia del ministro comenzó a diluirse.

Para colmo en ese cuadro cuya pintura de Adaro ya se notaba desteñida, sobrevino un acontecimiento que conmocionó a mismo gobierno. Fue el 2 de septiembre cuando el empresario Daniel Vila dueño del Grupo Uno dio un duro discurso contra lo que en ese momento era el proyecto de la Ley de Medios.

El hombre de negocios aprovechó la presencia de todo el gabinete con Jaque a la cabeza en el acto de la inauguración del complejo multimediático ubicado en el Acceso Norte de Las Heras. Allí Vila se transformó en el primer empresario que se enfrentó al poder kirchnerista para resistir a la ley. El discurso empresarial cayó como una bomba en el ánimo de los funcionarios que presenciaron en vivo aquella alocución.

Uno de los más expresivos fue Adaro quien no disimuló su incomodidad intentando irse ni bien terminó el acto privado. Ese episodio, dicen, le valió también entrar en un cono de sombras en la consideración de la cúpula oficial.

"Es su opinión, no la del gobierno"

El anuncio de la conformación del "Comité de Expertos" para determinar si era factible que los violadores podían ser castrados químicamente puso al gobierno por unos días otra vez en la agenda pública.

El tema, sensible para la sociedad tuvo gran repercusión en los medios nacionales que tomaron la iniciativa de Celso Jaque y le dieron difusión nacional.

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Pero el mismo día que el gobierno anunció con bombos y platillos la creación del Comité, el ministro tuvo un desafortunado comentario sobre la postura de la oposición que no vio con buenos ojos la propuesta oficial.

"Si se oponen es porque tendrán amigos violadores", sostuvo el funcionario ante la consulta.

La respuesta cayó muy mal en el gobierno sobre todo en Jaque que esa misma tarde declaró: "No sé qué quiso decir Adaro con eso, de ninguna manera comparto lo que dijo. Esa es su opinión, no la del gobierno".

Adaro fuera de las negociaciones por el endeudamiento

La escasa presencia de Adaro en cuestiones netamente políticas se pudo notar claramente en estos días cuando el Ejecutivo se sentó con la oposición para negociar el endeudamiento necesario para llegar a fin de año.

Al frente de las reuniones estuvo Cazabán acompañado por algunos intendentes y por legisladores del PJ, pero a ninguno de los encuentros que se produjeron asistió el ministro de Gobierno.

[Cazaban - Bermejo - Miranda - PORTADA]

"Estas son cuestiones financieras", dijo el funcionario cuando se le consultó porque no integraba las negociaciones.

El poder del secretario de la Gobernación se plasmó en las negociaciones que llevó adelante el oficialismo durante varios días con la oposición política, en las que ni siquiera el propio gobernador estuvo presente.

Las voces que anticipan la salida

Ante este panorama, se suman los comentarios de un posible alejamiento de Adaro impulsado por las versiones que indican que Carlos Ciurca ocuparía próximamente esa cartera.

En varias ocasiones, el ministro de Seguridad ha dejado en claro que no tendría problema en ocupar otra cartera del gobierno, como por ejemplo Desarrollo. Sin embargo, en los últimos días la versión que tomó más fuerza fue la de que Ciurca finalmente dejaría su área para pasar a Gobierno.

[Marchena - Adaro - PORTADA]

Si bien las mismas han sido desmentidas por el círculo íntimo del sucesor de Marchena, los mismos fogonean la alicaída imagen del funcionario dentro del gobierno.

Hasta el momento el área que está encargada de la "coordinación de la actividad política y de las relaciones institucionales de Poder Ejecutivo Provincia", ha sido ocupada por dos hombres con distintos perfiles pero ninguno a logrado el objetivo que está fijado en la creación de la cartera política.

Los motivos de esta situación frustrante hay que buscarlos en el poder absoluto de Cazabán y la falta de liderazgo político que ha demostrado Jaque para ordenar a la tropa han hecho que este puesto clave en cualquier gobierno esté "maldito".

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