Malas noticias en Olivos

Por: Eduardo van der Kooy

La política oculta todavía infinidad de sorpresas en la Argentina. Ese ocultamiento natural deriva del apresurado proceso electoral en que se ha visto sumida la Nación por la crisis del gobierno de Cristina Fernández y del descalabro internacional.

Lo que ha salido a la luz en las últimas horas fue el acuerdo entre Francisco De Narváez y Felipe Solá. Se agrega la intención de establecer algún puente, para antes o después de junio, con Carlos Reutemann (De Narváez y Solá ya buscan cerrar filas junto a Reutemann) cuya posible candidatura está rodeada de buenos augurios en Santa Fe.Queda claro, entonces, que el peronismo disidente va tratando de aglutinar fuerzas. Queda claro al mismo tiempo que ese peronismo se distancia de los radicales y de la Coalición Cívica. Esa sería una buena novedad para los Kirchner: no lo es, en cambio, la vastedad de ofertas opositoras que asoman en el escenario. Pareciera que todas creen factible captar algo del mal humor social imperante en nuestro país, en especial en las grandes ciudades.

Néstor Kirchner se enfrenta en los próximos días a un dilema crucial: formalizar ¿o no? su candidatura en Buenos Aires. Su presencia nacionalizará la elección, pondrá en juego su conducción en el PJ y someterá a un enorme riesgo político al Gobierno de su esposa.

Los interrogantes crecieron después que el ex presidente recibió en Olivos una encuesta sobre Buenos Aires hecha antes del pacto De Narvaez- Solá. Esa encuesta le otorgó una intención de voto del 35% a De Narváez contra el 29% de Kirchner. La diferencia surgiría en el interior bonaerense y en el primer cordón del conurbano. Casi el 60% de los indecisos aseguran que en ningún caso votarían al ex presidente. Son aún cifras preliminares pero no parecen buenas para el oficialismo.

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