Malas Lenguas de N&P

Internas.

Intimidades.

Silbatina.

Interrogantes.

Increíble… pero real.

Internas.

Las internas del radicalaje local se vienen y están todos alterados. Nadie arregla con nadie: los VARA Nicolás Maiorano y Maximiliano Abad ya hicieron saber que van solos; Walter Malagutti y Cristina Coria formaron lista propia; también van por lo suyo otros grupos que tienen al concejal Abud como referente más conocido en la UCR. Busca avales el ex grupo de la CON que pretende llevar a Pagni como candidato a primer concejal, y sin espacio a la vista, la dupla Porrúa - Rech parece sufrir alguna peste, ya que cuando los ven venir, todos rajan.

Intimidades.

Nos relatan que fue Lucila Branderis, "la intendenta", quien impulsó en verdad el llamado a que fuerzas federales lleguen a la ciudad a defendernos. La señora Branderis quedó en estado de total ataque de histeria cuando unos 40 taxis se apostaron frente a su hogar a bocinazo limpio en horas de la madrugada, y más aun cuando un grupo de mujeres pretendió ingresar al palacio para reclamar por la inseguridad en Mar del Plata. Dicen los chinos que cuidadito con lo que se pide, porque puede que se cumpla. ¿Querías el poder? Ahí lo tenés, fijate.

Silbatina.

La silbatina que los presentes, en ocasión del retiro profesional y homenaje a Juan Curuchet, le propinaron a Daniel Scioli en Mar del Plata repercutió muy duramente en el ánimo del motonauta gobernador. Scioli se bajó del palco, no pronunció ni una coma del speech que traía preparado y se fue al cinco estrellas trucho en el que se aloja cabizbajo y al borde de un ataque de nervios. Una vez en la seguridad del hotel, desgranó junto a Eduardo Camaño, flamante funcionario de su gestión, su irritación por lo ocurrido. Allí se habló y mucho de lo significativo que resulta que los abucheos hubieran sido dirigidos sólo a su persona y ni siquiera se escapó uno para el lado de Pulti.

Interrogantes.

Justamente esos interrogantes llevaron a que Scioli escuchara una larga exposición sobre la cuestión de la inseguridad en Mar del Plata. Así fue como se enteró de la realidad del personal disponible, es decir, menos de la mitad de lo que una ciudad de 700.000 habitantes necesita. Se lo anotició asimismo sobre la conducta de los jueces del fuero del menor, que lejos están de contribuir en la solución del problema de la delincuencia juvenil. Lo que pasa es que si cada vez que viene, el Gobernador no va salir de los límites del Hermitage, muy pocas posibilidades existen de que sepa qué pasa de verdad en esta ciudad, y de que tome las decisiones que estos habitantes reclamamos.

Increíble… pero real.

Ocurrió en el tribunal de la doctora Jorgelina Camadro cuando se procedía a la lectura de sentencia al delincuente Lucas Palma, oriundo de La Plata. Palma llegó a estas costas en un traslado de condenados por cuestiones de seguridad carcelaria. Ya en la calle, con permiso de salida o reducción de sentencia -vaya uno a saber qué instituto progresista maravilloso de esos en los que milita convencida la doctora Carmen Argibay-, siguió haciendo de las suyas. En eso estaba cuando fue atrapado robando un automotor. Llevado nuevamente a Batán, le llegó el momento del juicio oral y público, en el que Camadro lo condenó a dos años de prisión sí o sí. Al conocer la sentencia, Palma se abalanzó sobre su abogado Cristian Moix y literalmente lo molió a golpes, amenazándolo de muerte. Según parece, Palma estaba convencido que Moix lo sacaría en libertad para seguir ‘laburando’, y de allí su furia homicida.

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