Malas Lenguas de N&P

Sorpresa de Año Nuevo.

Yo lo hago, yo lo vendo, yo lo bendigo.

Por ahora.

Sorpresa de Año Nuevo.

Fue la que se llevó Pablo Fernández Abdala. El más anodino y menos eficaz funcionario político del área de Turismo en décadas suele atribuir su baja performance al hecho de estar castigado en el multimedios La Capital. Y al fin, con el último aliento de 2009 y el primero de 2010, le llegó su Nirvana: en uno de los tantos eventos que se dan en el Hermitage o en el Provincial, Florencio Aldrey… ¡le habló! Y no sólo eso: también lo invitó a darle la bienvenida al nuevo año en la gran reveillon a su cargo. Grande fue la sorpresa cuando se le acercó alguien de la organización a reclamarle al director del EMTUR el pago de las tarjetas de toda la familia. "Pero yo estoy invitado por el señor Iglesias", dicen que balbuceó Fernández Abdala, transpirando más que vestido de pies a cabeza adentro de un sauna. Le aclararon: "mire, el señor Iglesias dice que le hizo el inmenso favor de darle un lugar en esta fiesta, pero pagar, hay que pagar". Durazno la cuentita: a $490 por cabeza por cinco comensales (Abdala, la patrona y las tres niñas), el malentendido lo obligó al funcionario pultista a desembolsar unos $2.450. Mientras, Moria, Carmen Barbieri y tantos otros gozaban a lo loco, todo free free. Y bueno, será cuestión de probar andar con un conchero…

Yo lo hago, yo lo vendo, yo lo bendigo.

Pésimo momento vivieron los productores teatrales Pablo Baldini y Pablo Pérez Iglesias en ocasión de inaugurarse la sala del Teatro NH Provincial. En lo que serían los minutos previos al gran acto y a la bendición de las instalaciones por parte del Padre Segovia y a palabras en nombre de la comunidad teatral que debía pronunciar Carlos Rotemberg, ambos Pablos mandaron a llamar (sí, leyó bien) a Don Flo a sus aposentos del Hotel Hermitage. Éste consultó al enviado acerca de quién bendeciría su teatro, y al recibir la respuesta de que sería Segovia, montó en cólera argumentando que si no era el Padre Carlos Malfa allí no habría acto religioso. ¿Resultado? Nada de teatro bendecido.

Y el vodevil no acaba ahí, porque Florencio, en un ataque de histeria común en él, se negó a reconocer la figura de Rotemberg, ya que el único empresario representativo de la ciudad es él y sólo él. A partir de allí, podrán ustedes imaginarse quién bendijo, quién habló, abrió, cobró y cerró ese teatro.

Por ahora.

Varias cuestiones quedaron inconclusas en el episodio que protagonizó el subsecretario de Control Adrián Alveolite al permitir salir del control de alcoholemia al agente municipal Diego Álvarez, quien de acuerdo a lo informado, estaba trabajando de 1 de la madrugada a 10 de la mañana. ¡Qué horario extraño…! Por lo general los agentes municipales que llevan adelante turnos por la noche trabajan desde más temprano y completan con alguna que otra hora extra. ¿O será que en alguna planilla figuraría que eran todas horas extras? En este ultimo caso cabría preguntarse cómo es que trabajan 9 horas más el modulo horario regular que es asignado con el cargo laboral, que seguramente también es de 9 horas. Si así fuera, este eficiente agente trabajaría 18 horas diarias. Pero que el árbol no tape el bosque, o mejor dicho que Alveolite nos siga mostrando la improvisación y la falta de gente idónea que tiene Perogrullo Pulti a su alrededor.

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