Mala señal: cayó el crédito por primera vez desde 2003

La crisis financiera global hizo lo suyo, pero la decisión de estatizar las AFJP lo aceleró todo. Con menos depósitos en los bancos, no debe sorprender que los créditos se congelen. Por un lado, los bancos tienen menos capacidad de prestar. Pero del otro, empresas y público tienen menos intereses en asumir deudas en el actual contexto.
Más si se trata de endeudarse a tasa variable, lo que puede derivar en un costo financiero inimaginable. Los datos oficiales muestran que los créditos en pesos al sector privado caen, pero poco: el retroceso es de 0,2% mensual. Se da principalmente por la retracción de las líneas vinculadas a tarjetas de crédito, al descuento de documentos y préstamos personales. Sólo los préstamos en dólares privados muestran una tasa de variación positiva de 0,2% mensual, pero producto del aumento del tipo de cambio. En el interior del país, el comercio sólo opera en efectivo, ya no hay crédito comercial, y algo parecido ocurre entre las pymes industriales. Lo que impacta en las decisiones de consumo y de inversión. ¿Cuánto puede contraerse la economía con el crédito estancado? Es imposible de prever con seriedad en el análisis. Por lo pronto, lo único cierto es que economistas están recortando sus proyecciones de crecimiento para 2009 o aumentar la variación negativa para los que ya anticipaban la caída de la actividad.

En octubre se desaceleró fuerte el crecimiento del crédito al sector privado, fundamentalmente, a partir del lanzamiento del proyecto oficial contra la jubilación privada. Pero en noviembre, y por primera vez en los últimos cinco años, los primeros registros del Banco Central arrojan una caída de 0,2% en el stock de préstamos privados lo que implica no sólo restricción crediticia sino recorte de líneas.

Según los últimos datos del BCRA, al viernes pasado los préstamos en pesos al sector privado descendieron a un total de $ 107.949 millones, lo que representa una merma de 0,2% mensual, y en lo que va del año un crecimiento de 19,8%.

Vale señalar que el crédito privado venía creciendo a una tasa anual superior a 40%, de modo que la velocidad se redujo a la mitad en 2008. Por ello es dable esperar un impacto negativo en el nivel de actividad ya que el crédito bancario es uno de los pilares del crecimiento de los últimos años. Que también afectará el arranque del próximo año.

El problema que enfrenta el gobierno es de expectativas, por lo que resulta inexorable que para recuperar algo de los niveles perdidos se deberá actuar sobre la confianza de los consumidores y ahorristas. La figura de la profecía autocumplida es la que mejor refleja el malhumor reinante, que se ha traducido en un freno en el financiamiento al sector privado. Esta restricción tuvo su correlato en las tasas de interés, sobre todo activas. A modo de ejemplo, la tasa prime a 30 días en pesos es para empresas de primera línea, pasó de 19,85% promedio anual al 35,62% en el pico en los últimos treinta días. Resta imaginar el costo financiero para las empresas pequeñas y medianas, que enfrentan tasas superiores a 70% anual.

En este contexto el Informe Monetario del BCRA muestra que las líneas más afectadas son las tarjetas de crédito con una baja de 3% mensual, luego descuento de documentos que caen 1,1% mensual y los personales con un retroceso de 0,1% promedio mensual.

Adelantos

Por el momento gran parte del financiamiento bancario al sector privado se mantiene vía adelantos en cuenta corriente que crecieron 2,6% promedio mensual y detrás los hipotecarios con una suba de 0,6% y los prendarios 0,3%.

El stock de préstamos privados al 7 de noviembre se distribuye en Personales $ 27.543 millones, Documentos $ 20.105 millones, Hipotecarios $ 17.357 millones, Adelantos $ 16.146 millones, Tarjetas $ 14.356 millones y Prendarios $ 7.509 millones. Cabe destacar que frente a este panorama los préstamos en dólares al sector privado han compensado parte de la caída de los nominados en pesos. En la primera semana del mes han crecido 0,2% mensual a un nivel de u$s 6.182 millones. Los bancos restringen los créditos privilegiando la liquidez por temor a lo que vendrá en los próximos meses. Nadie quiere quedar expuesto, sobre todo al percibir que los depósitos no vuelven con el ritmo esperado de la mano de las mayores tasas ofrecidas. Todo esto repercute en la economía real y por ello en el interior del país se registran cancelaciones de pedidos, toda operación se pacta contra efectivo, es decir que el crédito desapareció provocando un freno en toda la cadena comercial.

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