Mala noticia golpea los planes electorales de Lula

La jefa del Gabinete Civil de la Presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, la más firme precandidata del Partido de los Trabajadores para las elecciones presidenciales de 2010, padece de un cáncer linfático
Al conocer la noticia, revelada ayer por la propia "dama de hierro" del gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en rueda de prensa, los principales líderes del PT manifestaron que los planes del partido con relación a la sucesión de Lula no serán alterados.

"La noticia que tenemos es que todo está bajo control. Actualmente la medicina tiene muchos instrumentos para atacar esta enfermedad y como fue detectada en estado precoz no debe cambiar mucho el ritmo de trabajo de la ministra. Para nosotros no cambian nada nuestros planes", sintetizó el presidente nacional del PT, Ricardo Berzoini, siguiendo la misma línea de pensamiento de varios otros petistas.

Sin embargo, representantes del principal partido opositor al gobierno, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), así como del mayor aliado, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), coincidieron en señalar que la noticia aviva las disputas internas de cara a los comicios generales.

El presidente del PMDB, Michel Temer, evaluó que "antes que nada" el momento es de analizar el estado de salud de Rousseff. "Es necesario verificar la disposición suya de enfrentar la enfermedad y la candidatura, compatibilizando ambas".

"Vamos a esperar para ver el tratamiento. Si da resultado, como se espera, no habrá ningún problema (con la candidatura de Rousseff). Si el problema fuera mayor, lo que no se espera, eso puede modificar el cuadro de candidaturas", añadió.

La "dama de hierro" del gobierno Lula se someterá durante cerca de cuatro meses a cinco sesiones de quimioterapia, para combatir un cáncer linfático que le fue detectado hace unas tres semanas atrás.

La ministra informó que los médicos dijeron que tiene un 90 por ciento de posibilidades de curarse y aseguró que no piensa interrumpir su ritmo de trabajo a raíz del tratamiento.

Pero más allá de la buena disposición de la ex guerrillera de 61 años, o de los intentos por minimizar la revelación de sus correligionarios de izquierda, representantes del PMDB señalaron que la candidatura de Rousseff es "el punto de referencia" de la sucesión de Lula, debido a que el mandatario no tiene otro nombre al cual apoyar.

Por esa razón, manifestaron bajo condición de anonimato, "sin ese punto de referencia" el PMDB luchará por indicar un candidato del partido a la Presidencia de la República.

La revelación, aunque precipitada, pone en evidencia que la alianza oficialista entra en "ebullición" cuando el punto a tratar es la sucesión presidencial.

Asimismo, el estado de salud de Rousseff deberá impactar rápidamente en la estrategia de la oposición de cara a las elecciones.

Su más fuerte precandidato José Serra, actual gobernador de Sao Paulo, lidera las preferencias de voto según los últimos sondeos de opinión, y tiene como principal oponente a Rousseff, cuyas preferencias de voto vienen en aumento.

Según analistas, hasta este momento la ventaja de Serra estaba sujeta a ser revertida en caso de que Lula da Silva continuara percibiendo los altísimos índices de popularidad, que ultrapasaron el 80 por ciento en la última encuesta, y se dieran otros varios factores no menos trascendentes. Pero ahora eso cambió, con el eventual, aunque hasta el momento no previsto, retiro de Rousseff de la contienda política.

La conclusión, en definitiva, es que la carrera presidencial brasileña quedó en "stand-by", sujeta ahora mucho más que a factores políticos, a la salud de la "primera ministra" del Palacio del Planalto, quien ya adelantó que enfrentar la enfermedad no sólo no le impedirá continuar con su vida política, sino que la impulsará a seguir adelante.

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