Mahle seguirá los pasos de Massuh

Los alemanes anunciaron el cierre de la planta a fines de abril. El Gobierno buscó comprador, pero las negociaciones fracasaron y ayer se decidió crear un fideicomiso financiero para intervenir.
El Gobierno tomará el control de la autopartista rosarina Mahle para garantizar su continuidad y preservar los 530 puestos de trabajo. La decisión se tomó ayer luego de que fracasaran las negociaciones llevadas adelante durante los últimos tres meses entre los dueños actuales de la planta, quienes manifestaron la voluntad de cerrar, y distintas empresas que mostraron interés en comprarla. La intervención estará a cargo de la ministra de la Producción, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y la modalidad sería a través de la conformación de un fideicomiso financiero similar al implementado en el caso de la Papelera Massuh. "Es lo mismo que se viene haciendo en otras partes del mundo frente a la crisis", señalaron a Página/12 fuentes oficiales, adelantándose a las críticas de quienes acusan al Gobierno de intervensionista.

A fines de abril, la autopartista alemana Mahle anunció el cierre de su planta de Rosario y el despido de 530 trabajadores. La reacción no se hizo esperar. Los empleados tomaron las instalaciones y el Gobierno dictó la conciliación obligatoria para ganar tiempo, mientras inició gestiones para encontrar un comprador. Hubo cuatro firmas interesadas, pero ninguna garantizó la continuidad del mismo nivel de producción y de los puestos de trabajo, como deseaba el Gobierno. La lista de potenciales compradores incluyó a Jorge Basualdo, titular de la autopartista Kim; Norberto Taranto, propietario de otras cuatro fábricas autopartistas; Ramiro Vasena, de Europarts, y la siderúrgica Stein.

Según dejaron trascender los interesados, la negociación se complicó por la negativa de los alemanes a incluir en el paquete de venta la marca Perfect Circle y porque no había garantías sobre dónde colocar la producción de aros de pistón. Mahle le vendía a una fábrica del mismo grupo alemán en los Estados Unidos. La crisis automotriz en el país del Norte hizo que la demanda prácticamente desapareciera y llevó a la planta rosarina a la crisis. Los empresarios les pidieron a los alemanes que le siguieran comprando por seis meses hasta que pudieran encontrar otros mercados, pero no hubo acuerdo.

Quien estuvo más cerca de quedarse con la fábrica rosarina fue el empresario Ramiro Vasena, ex candidato a vicepresidente en 2003 junto al "carapintada" Gustavo Breide Obeid. Este ejecutivo que opera la firma Europarts, radicada en Brasil, se había comprometido a comienzos de junio a mantener la producción y respetar la antigüedad de todos los empleados. Lo único que pidió a cambio fue un crédito del Banco Nación y otro del BICE para reequipar el establecimiento, pero la operación se cayó por la insolvencia de los avales presentados. Con el empresario Jorge Basualdo, dueño de Kim, se estuvo negociando hasta ayer, pero no pudo garantizar el capital de trabajo mínimo para operar y entonces se decidió avanzar con un plan similar al implementado en Papelera Massuh.

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