Mahle cerró la planta rosarina y dejó a casi 500 obreros en la calle

Mahle cerró la planta rosarina y dejó a casi 500 obreros en la calle
Deportivo desamparados. Así podría resumirse el sentir de los casi 500 trabajadores de la fábrica que el gigante autopartista Mahle tiene en Rosario, después de que el gobierno provincial les notificara informalmente que la compañía alemana decidió el cierre de la planta, ahora tomada por los obreros. Hasta anoche no habían recibido telegramas de despido. Insistieron en su bronca por la falta de apoyo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y del Estado a nivel nacional. También denunciaron el vaciamiento y traslado de la producción de los aros de pistón para autos hacia Brasil.
En el final de un tortuoso conflicto de dos años, que se precipitó el año pasado cuando se instrumentó un sistema de suspensiones, los trabajadores de la firma se enteraron el jueves por el diario que se había cancelado una reunión de la conducción de la firma con el gobierno provincial destinada a tratar la situación laboral de la planta de Rosario. Sospecharon lo peor y fueron a pedir explicaciones. En la cartera laboral les confirmaron que la empresa les acababa de presentar una notificación por la que se informaba el cierre de la fábrica, dejando en la calle a 430 empleos directos, a 60 personas con capacidades diferentes que desarrollaban actividades para la empresa y otro medio centenar de obreros de firmas tercerizadas.

   Ante esta situación, los operarios tomaron la planta de la avenida Perón al 5600. En el ingreso, un personal de seguridad les entregó fotocopias de una misiva sin firma en la que supuestamente Mahle SA de Argentina informaba a sus "estimados colaboradores" las razones del cierre. Así lo confirmó Claudio Maldonado, delegado gremial de la firma, quien junto con sus compañeros se quedará dentro de la fábrica al menos hasta el lunes, cuando está previsto que se realice una reunión con los directivos de la compañía. Hoy recibirán al ministro de Trabajo, Carlos Rodríguez, dentro de las instalaciones.

   "La empresa prevé irse porque dice que no tiene trabajo, ya cerraron una planta en San Juan a la que nosotros proveíamos y cerraron otra de cromado en Pérez, ahora vinieron por esta porque ya anunciaron el cierre total", explicó Maldonado, para quien "desde el principio la compraron para cerrarla y trasladar todo a Brasil".

   Los trabajadores denunciaron que la compañía fue trasladando toda la producción a la fábrica que posee en Itajubá (Mina Gerais, Brasil).

La alegría es solo brasileña. Otro trabajador, detrás del dirigente, con 30 años de antiguedad, recordó el origen brasileño de uno de los principales directivos de la firma a nivel local. Más irónicos, otros compañeros recordaron la reunión que el lunes mantuvieron Lula y Cristina en Buenos Aires. "A lo mejor ahí sellaron nuestra suerte", se lamentaron.

   A medida que avanzaba la tarde, y pasado el primer shock, los trabajadores que ingresaron a la planta para preservar "su casa", comenzaron a buscar entre sus "contactos" algún funcionario, dirigente sindical o legislador que les pudiera dar una mano en una pelea, en la que se sienten librados a las "fuerzas del mercado", como ironizó un operario.

   En el patio de la fábrica estaba el dirigente de la UOM Rosario, Raúl Recchio, quien dijo estar sorprendido por la medida y prometió elevar los reclamos al secretario general de los metalúrgicos, el kirchnerista Antonio Caló, para convocar a un paro en la rama fabril. La bronca contra la cúpula sindical ayer era evidente.

   Por la noche, cuando se enteraron de que el ex presidente Néstor Kirchner y Caló viajarían el martes próximo a San Nicolás para visitar la planta de Siderar, los trabajadores de Mahle comenzaron a evaluar la posibilidad de enviar una comitiva para pedir apoyo.

Un desembarco nada feliz. El conflicto laboral en Mahle empezó casi desde el instante en que el gigante germano compró hace dos años la fábrica Dana Argentina.

   En su tour de compras, la multinacional también se quedó con la fábrica de válvulas rafaelina Edival. Esa planta, en la que trabajan 800 operarios, seguirá funcionando.

   El panorama para la fábrica rosarina se agravó definitivamente en octubre pasado, cuando la firma intentó realizar despidos masivos. Luego aceptó cambiarlos por un esquema de vacaciones y suspensiones, que incluso fue renovado hasta fin de mayo.

   Mahle solicitó y consiguió los subsidios del programa de Reconversión Productiva (Repro) al Estado nacional para su planta de Rafaela pero, en todo momento rehusó adoptar la misma estrategia para los trabajadores de la ciudad de Rosario.

   Incluso, la compañía desactivó una oferta de retiros voluntarios que había ofrecido en febrero.

   Entre las personas del barrio que se bajaban de los colectivos, que debían desviarse por la quema de gomas sobre avenida Perón, surgía la misma pregunta: "¿Qué se sabe?". Algunas de las mujeres de operarios que ahí esperaban a sus maridos, repetían: "Que nos quedamos todos en la calle". l

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