La magia del voto electrónico

La avanzada oficialista y el rechazo opositor a la implementación total del voto electrónico en la provincia tomaron envergadura mediática esta semana con un interesante intercambio de solicitadas de uno y otro bando, donde se reflejaron puntos a favor y en contra del moderno sistema.
Lamentablemente, el resultado es que nada queda claro para los principales interesados: los electores. Mientras el oficialismo asegura que este sistema garantiza mayor transparencia y seguridad al momento de votar, los opositores quieren que los argumentos sean menos políticos y más técnicos ante las dudas que se plantean.

La actuación directa de una compañía privada (Magic Software), contratada por el propio Gobierno para la instalación de los sistemas de recuento de votos mediante programas informáticos que fueron diseñados por la misma empresa (a los cuales no se puede acceder por un impedimento legal de propiedad intelectual), es lo que hace ruido. Si no se puede controlar, no hay lógica que resista la sospecha. Magic Software (que quiere decir algo así como “soporte mágico”) viene trabajando desde hace varios años en Salta con modelos de aproximación y ahora, luego de la experiencia del 33% en las escuelas durante las últimas elecciones, toma impulso para llevar el sistema a toda la provincia para el año que viene, aunque inicialmente se había puesto como plazo el 2015. Tampoco queda claro cuál es el apuro, aunque se escuchó desde las filas del oficialismo que “éste es el momento oportuno” para profundizar el cambio. El gobernador Urtubey lanzó el plan provincial 100% voto electrónico, con el que pretende llegar a las primarias de octubre y a las legislativas de noviembre de 2013 con la aplicación total del sistema en Salta. Para ello el Gobierno se plantea el desafío de tener en esa fecha el tendido eléctrico en todas las escuelas del vasto territorio provincial.

Además, promete dotarlas de internet y luego capacitar a pobladores sobre el uso de la web. Posteriormente habrá capacitación para aprender a usar el voto electrónico. El plan -vendedor y gancho en sus intenciones iniciales- resulta difícil en su cometido y esto lo reconocen las propias autoridades. Pero ese no es el fondo del planteo que, de a poco, va sembrando dudas en el camino del voto electrónico. Ese camino hasta ahora tiene un solo sentido, no admite cuestionamientos y se sostiene con el argumento del gran salto tecnológico. Será importante para la sociedad no perder el rastro en la evolución de este debate que se admite como plenamente político, aunque está claro que en alguna instancia va a estallar a lo largo y ancho de la opinión pública. Es el momento y el lugar para que entren en escena los aportes de otros sectores y no solo el de políticos y funcionarios. Es el turno de los técnicos, las universidades, las organizaciones sociales y profesionales de distintos ámbitos que deben aportar su valioso punto de vista para dar garantías a la base democrática de la voluntad popular.

Comentá la nota