La magia anticrisis del INDEC.

Por Ricardo Roa.

Recién dos años después de que Moreno metiese mano en el INDEC, el Gobierno reveló cómo mide la inflación.

Y no lo hizo por decisión propia, sino bajo presión de la Justicia. No hay demasiada ciencia en la información que ahora se conoce. Ni se entiende bien por qué la mantuvieron tanto tiempo en secreto. Lo que hay es lo que medio se sabía: con el nuevo método, pesan más los bienes y servicios que consumen los sectores de ingresos bajos y medio bajos. Y menos, los de las capas medias y altas.Nada de esto cambiará la historia: el sistema es el mismo que se usó en 2007 y 2008, cuando la inflación oficial ni por las tapas se pareció a la real. Si fue malo entonces, seguirá siéndolo.

Y de tan malo se volvió inútil, salvo para que el Estado ahorre con los bonos indexados. No cumple siquiera el papel básico de servir como pauta para la discusión salarial. Moyano, soldado valioso como pocos para la causa kirchnerista, acaba de decir que su índice es el INDEC Supermercados, que tampoco se sabe mucho en qué consiste pero seguro que el oficial no es.Un encuestador muy cercano al Gobierno ha dicho que en 2008 el costo de los alimentos subió un 27% (A pesar del freno en la economía, enero dejaría una inflación alta) Eso, que afecta más a los que menos tienen, significa mayor pobreza y mayor indigencia. Nada parecido al índice Moreno, que ve lo contrario: la indigencia en vías de extinción y la pobreza achicándose dramáticamente. Parte de esa misma ficción son las cifras difundidas el viernes y que dicen que no harían falta los planes anticrisis que el mismo Gobierno impulsa. Habrá que esperar que salga el IPC de enero para confirmar que el cuento se repite ¿Quién puede pensar que la inflación oficial dará el 1,5 o 1,9 que calculan las consultoras?

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