Mafias

Si hay algo que la mafia no soporta es que la controlen. La conducta airada del abogado César Sivo de anunciar acciones penales contra el titular de la agencia de recaudación municipal Gustavo Ballarino por cometer el "delito" de controlar la publicidad en los colectivos urbanos, no puede leerse de otra manera.
No fue un exabrupto, sino la explicitación pública más acabada de lo que hacen los sujetos que creen que son el poder y acostumbran a retorcer el Derecho según esa creencia.

Sivo ha intimidado jueces, ha armado causas, ha ofrecido pagos en concepto de devolución de IVA a cambio de una "modesta" comisión del 30% en sociedad con amigos "K". También ha aterrorizado a los fiscales del caso Geréz con denuncias, con el objeto de dejar una causa de supuesto secuestro que es un escándalo político inolvidable, en un impasse que ya sabemos cómo terminará.

César Sivo es integrante, junto a su esposa, de la sociedad controlante de "Opción Uno", según se ha publicado en este semanario en su edición 523 del 10/06/2007. En aquella oportunidad revelábamos: "La sociedad que han conformado para tales propósitos se llama Sant Jordi SRL. La componen Ana María Reutemann, nacida el 19/11/61, y César Sivo, nacido el 22/4/63, casados, abogados, con domicilio en Almafuerte 461; Gustavo Marceillac, 6/9/71, abogado domiciliado en Cataluña 4842 de esta ciudad; Manuel Marañón, 25/7/75, abogado, domiciliado en Leandro N. Alem 1611, y Sergio Dominano, 3/7/67, Pasaje Chopin 139, ambos de Tandil, argentinos, casados. Sant Jordi SRL se ocupa de publicidad, diagramaciones, impresiones, importación y exportación. También de toda clase de mandatos. Inmobiliaria y financiera, por qué no, constituida por un plazo de 99 años con un capital de $ 10.000. Gerente: César Sivo".

La increíble algarada que armó Sivo -muy bien reflejada en la edición del 29 de junio del diario El Atlántico- al sostener que la operación de control sobre la publicidad en los colectivos era una maniobra de Florencio Aldrey Iglesias, causa risa; en particular cuando Sivo denuncia que la metodología de la Agencia de Recaudación Municipal (ARM) apela al escrache antes que a los procedimientos legales. Escraches son los que él impulsa cuando de atacar y acorralar a sus enemigos se trata; es curioso ver al verdugo asustarse ante el fantasma de sus propios métodos.

Con tono pretendidamente docente -el mismo que emplea ante sus alumnos en la Facultad de Derecho llenándoles la cabeza en contra de determinadas personas en la ciudad- Sivo dice en El Atlántico: "que el municipio nos intime, nosotros nos defenderemos, y la justicia decidirá". Se trata aquí, nada más y nada menos, que de los principios a los que el propio abogado es tan poco afecto.

Es gracioso que juegue al niño y al lobo usando el nombre de Florencio Aldrey Iglesias, a quien le adjudica ser dueño de la ciudad. La mención de Aldrey significaría dividir las aguas en dos: la opción uno sería "estás con Aldrey", y la dos "estás con Sivo". Pero, como en la vida misma, siempre hay una tercera opción, que suele ser la única, o como mínimo, la única atendible.

No hay por qué estar con mafia alguna, ni con Sivo y lo que representa su vinculación con el mundo del narcotráfico y los derechos humanos utilizados como tapadera de negocios, ni con Aldrey Iglesias y su universo corrupto de intereses económicos particulares, hoy amañados por el intendente Gustavo Arnaldo Pulti. No hay por qué: somos grandes y deberíamos poder solitos.

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