Mafia de medicamentos: la manía de ir con la ley detrás de los hechos

Diputados admiten que volvieron sobre el tema por el escándalo. Ya es una costumbre.
El escándalo con múltiples derivaciones por la adulteración de medicamentos desempolvó un proyecto cajoneado más de un año en la Cámara de Diputados. Se trata de una iniciativa para establecer un control de trazabilidad de los remedios, desde su producción o importación hasta que llegan al consumidor. "Existe una coyuntura y una presión mediática que demanda el tratamiento de este proyecto", admitió el miércoles, en la reunión de la comisión de Comercio, su titular, la kirchnerista Teresa García.

Es un clásico del Congreso: ir detrás de los acontecimientos. Sucedió hace pocos meses con el nuevo régimen penal juvenil, que se reflotó por un resonante crimen cometido por un menor (el asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea en Acassuso), con reformas penales adoptadas años atrás para calmar la agitación del caso Blumberg o para ajustar la legislación ante exigencias de organismos internacionales.

El control de medicamentos fue impulsado en junio del año pasado por Mario Martiarena (un jujeño que acaba de abandonar el bloque K), a instancias de un pedido de Juan Sylvestre Begnis, titular de la comisión de Salud. Sin embargo, casi no tuvo avances hasta el impacto el triple crimen de General Rodríguez (agosto, 2008). Sebastián Forza, uno de los asesinados, aportó 200 mil pesos a la campaña de Cristina Kirchner. El proyecto durmió luego en los cajones, hasta que apareció otro financista de la campaña K, el empresario farmacéutico Néstor Lorenzo, asociados al sindicalista bancario Juan José Zanola y funcionarios como Alberto Costa, ex subsecretario de Control Sanitario bonaerense. Entonces tuvo su correlato en la Cámara baja: el proyecto logró dictamen sin disidencias en la comisión de Salud, pasó a Comercio y llegaría al recinto en próximas semanas.

El proyecto para controlar la trazabilidad de los remedios toma una propuesta de la Asociación Argentina de Farmacéuticos de Hospital, que incluye adherir al medicamento una etiqueta electrónica en la que queden registradas la fecha de vencimiento, las condiciones en las que fue transportado y las transacciones entre laboratorios, droguerías, farmacias y obras sociales hasta llegar al paciente. Los consumidores podrán acceder a la información por Internet.

También promueve la creación de un registro, nunca establecido a pesar del decreto 1299/97 que impulsaba su confección. Ese decreto y algunas disposiciones de la ANMAT constituyen los controles en la actualidad. Claudio Zin, el ministro de Salud bonaerense, aseguró que "es muy posible que el 10% de los medicamentos sea falsificado". Otros estiman una cifra mayor.

"Presentamos el proyecto hace tiempo y esperamos que sea aprobado. Los hechos de público conocimiento demandan una respuesta legislativa contundente", aseguró Martiarena. Las cámaras farmacéuticas resisten la ley: dicen que encarece los productos.

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