La mujer estaba acusada de haber falsificado certificados médicos y de abandonar el cargo. Culpó a directivos de la escuela donde se desempeñaba. "Fue una manipulación", aseguró la docente.
“Yo no falsifiqué nada porque no lo necesitaba. Mi labor escolar quedó reducida a tres personas que me ensuciaron y no tuve cómo defenderme”, manifestó la mujer.
El jueves, este diario dio a conocer el despido de la maestra, oriunda de Junín de los Andes, acusada de falsificar certificados médicos y de abandonar el cargo. La decisión, ratificada a través de un decreto, implica que no podrá trabajar en ningún ámbito público de la provincia.
El sumario, iniciado en 2010, la acusó de falsificar los documentos y de ausentarse durante cinco días sin justificar la inasistencia, período considerado como abandono de cargo.
La mujer, que es psicóloga y actualmente está radicada en Rosario, denunció que sufrió acoso laboral en el tiempo en que trabajó como asesora pedagógica en el CPEM Nº 65 y que, luego de negarse a asumir la vicedirección, el director, una docente y el supervisor la denunciaron para que finalmente pierda su cargo. Además, indicó que el director de la escuela la obligó a firmarle un certificado médico psicológico. “Me empezó a hacer visitas a mi casa subidas de tono, a él le interesaba que yo le firme certificados médicos por 60 días. Me dijo que lo hacía por las buenas o él iba a ver la manera de perjudicarme. Esto lo denuncié luego a la directora de Nivel Medio”, señaló.
La docente explicó que la ida del director se produjo luego de conseguir un cargo político como ayudante de un sumariante en el CPE. “Una docente asumió la dirección en su lugar y me pidió a mí que me haga cargo de la vicedirección. Me negué porque a mí me pagaban como asesora, no como vicedirectora”, agregó.
Personal
La mujer también reconoció que a esta situación se agregaron cuestiones personales, ya que en ese momento se había divorciado y peleaba por la tenencia de su hijo.
“Yo pedí una licencia psicológica a mi psiquiatra. Sin embargo, la Junta Médica me negó la licencia prolongada”, indicó y, según relató, la situación le impedía a la directora a cargo contratar a una persona que la reemplazara ya que los certificados sólo le permitían ausentarse de manera intermitente.
En esa situación, contó que la directora inició el sumario denunciándola de presentar certificados falsos. “Podría haber pedido los artículos particulares para pedirme días por cuestiones personales, pero nunca lo hice”, argumentó.
Con respecto a la denuncia de haber falsificado una firma, explicó que en el expediente sólo están las fotocopias de los certificados y que los originales se perdieron. “Por eso no se pudo hacer la prueba caligráfica y tomaron la palabra de la doctora. Nunca pude hablar con ella para saber por qué negó la firma, y tengo muchas sospechas porque era muy amiga de mi ex marido”, expresó.
Al referirse al certificado psicológico que tenía un membrete diferente al habitual y la firma falseada, junto a otras irregularidades, sostuvo que nunca presentó ese certificado y que, como es psicóloga, sabría cómo redactarlo. “El psiquiatra negó que fuera de él el certificado, pero nunca se pudo saber quién lo puso en el sumario”, indicó.
“Lo que me pasó era cantado y fue toda una situación de manipulación. Trabajé 10 años en distintas escuelas y en la única que tuve problemas fue en el CPEM Nº 65. Nunca evaluaron mi trayectoria”, se quejó.
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