Madura el malestar en las quintas de la región

Si no reciben una respuesta, el 26 marcharán a la Gobernación bonaerense. En virtud de la crisis y la falta de apoyo oficial, deben sobrevivir con entre 500 y 800 pesos mensuales. Uno de los dirigentes aseguró que "varias familias han dejado de comprar carne"
La jornada arranca bien temprano, a eso de las ocho cuando el frío de la helada castiga sin piedad a quienes se preparan para trabajar la tierra; y termina bien tarde, cuando al caer el Sol regresan hacia su hogar. El trabajo es arduo, pero los frutos escasos; al punto que a muchas de las familias que siembran los campos sólo les quedan entre 500 y 800 pesos para tirar todo el mes.

"Eso es lo que nos queda para sobrevivir después de haber pagado el alquiler, la luz y otros gastos fijos", explicó a Hoy el presidente de la Asociación de medieros y afines (Asoma), Néstor Villacorta, y agregó que es por eso que "varias familias dejaron de comprar carne y, a

lo sumo, se dan el gusto de comer un pollito de vez en cuando".

Esta realidad se vive -en rigor de verdad, se sufre- en las quintas del cordón hortícola del Gran La Plata, donde madura una protesta que ya tiene fecha y destino: el 26 de agosto marcharán hasta la Gobernación bonaerense.

Ya acordaron que la concentración será a las 10 y que marcharán con sus tractores; pero lo que aún está por verse es la modalidad con la que coronarán su caravana. Algunos están convencidos de que lo mejor es encadenarse a las rejas, pero otros creen que lo más conveniente es acampar en la plaza San Martín, hasta que las autoridades les brinden una respuesta.

El reclamo sigue siendo el mismo: subsidios para salir adelante (tras los golpes propinados por la crisis, las heladas y la sequía), y la cesión de tierras en comodato. "Promesas hubo muchas", dijo Villacorta con relación al ministerio de Asuntos Agrarios y otros organismos del Estado (provincial o municipal); pero lo cierto es que las soluciones jamás germinaron.

Está previsto que los tractores avancen por la avenida 520 e ingresen al casco urbano por la rotonda de 7 y 32, donde ya han protestado en más de una oportunidad. De ahí intentarán llegar al corazón administrativo de la Provincia.

"Le pedimos a la sociedad que nos acompañe, porque si nosotros dejamos de producir va a tener que entrar mercadería de otras zonas y los precios se van a ir por las nubes", alertó el dirigente.

El éxodo

Tal como lo informó oportunamente Hoy, la situación de crisis lleva a que muchas familias se vean ante la imposibilidad de pagar el alquiler o de comprar semillas, con lo que no les queda más alternativa que dejar el campo. "El mes pasado dos compañeros tuvieron que dejarlo todo", lamentó el titular de esa entidad que agrupa a unas 650 familias de productores.

Indicó que aunque el trabajo infantil está prohibido, la ayuda de "los pibes" se torna fundamental, ya que es imposible contratar empleados. "Los chicos no deberían trabajar, pero ayudan a cortar la acelga. No se los obliga, simplemente colaboran para aprender el oficio y no convertirse en desocupados o cartoneros a los 16 años".

El alquiler de una hectárea les cuesta a los quinteros 400 pesos mensuales y, según indicó Villacorta, sólo puede rendir si tiene muchos invernáculos. Esto hace que para poder vestir a sus hijos o adquirir los útiles escolares, muchos de esos quinteros dependan en buena parte de la solidaridad.

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