Las madres del paco piden menos visitas de campaña y más soluciones

Casi todos los candidatos hablan del problema. Según ellas, la mayoría se queda en promesas.
La ibarrista María Elena Naddeo llegó a Villa Lugano media hora antes que su jefe político, pero no tuvo tiempo para esperarlo. El grupo de madres contra el paco la recibió con una situación límite: Alejandro, un consumidor de 14 años, intentaba suicidarse a pocas cuadras de allí. "Se lo contamos para que vea cómo son las cosas, ella consiguió ayuda enseguida y al chico lo internaron. A nosotras eso mismo nos cuesta mucho...", contó Bilma Acuña, una de las vecinas que en estos días de campaña electoral se acostumbraron a las visitas de los candidatos.

El consumo de paco, y su asociación con la pobreza, la inseguridad y el narcotráfico, se instaló como tema de campaña y se repite en las apariciones mediáticas de los candidatos. Como Aníbal Ibarra, también Carlos Heller -la carta kirchnerista en la Capital- visitó a un grupo de madres; Alfonso Prat Gay, del Acuerdo Cívico y Social, le dedicó la parte central de su discurso después de jugar un picado en un club de Villa Lugano; y hasta Jorge Pereyra de Olazábal -el presidente de la UCeDe, candidato a legislador porteño con pinta de dandy- se refirió al problema en una recorrida por la villa 21/24, de Barracas, luego de que se le acercara un chico "dado vuelta", según sus palabras.

"¿Qué nos prometen? Llevar lo que pedimos al Congreso y la Legislatura. Me cuesta confiar, pero no me queda otra. Si no, no puedo seguir viviendo", dijo Acuña, angustiada por la falta de recursos para tratar a su hijo Pablo y a tantos otros chicos: "Faltan móviles para internarlos rápido y lugares de tratamiento con talleres de capacitación para que puedan trabajar y no recaigan". María Rosa González, de Ciudad Oculta, se mostró más escéptica: "Por acá pasaron varios candidatos, pero yo no los quiero ver. Ahora se embarran los zapatos porque quieren votos, no les interesa si los pibes se siguen matando o si muere gente inocente por la inseguridad".

El Sedronar -dependiente de la Nación- debería ocuparse de los mayores de 18 años y los menores corresponden a la Ciudad. Gabriela Michetti, ex vicejefa de Gobierno y candidata a diputada nacional, aprovechó la intervención de un edificio ocupado en Paseo Colón al 1500 para hablar del tema. "Una banda de delincuentes había instalado una cocina para fabricar paco y se dedicaba a vender droga en la zona. Este hecho forma parte de nuestra política para combatir el consumo y el narcotráfico", aseguró. Marta Gómez, de Madres en lucha, criticó al Gobierno de Mauricio Macri por tratar el problema "con parches" y no destinar recursos a Casa Puerto, el único centro de internación: "Todos hablan, pero en concreto ninguno hace nada. Y los pibes se están muriendo ahora". ¿La preocupación y el interés de los candidatos se mantendrá después del 28 de junio?

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