El macrismo en off side

En el entorno de Macri ayer se mostraban entre desconcertados y furiosos por el modo en que se desencadenó el conflicto. Una nueva interna entre larretistas y michetistas. “Macri se va a tomar unos días para resolver quién reemplaza a Sanguinetti”, sostienen cerca del jefe.
“Sanguinetti ya es un hombre que está grande, estaba agotado y metido en su propio laberinto.” La definición proviene de un funcionario cercano a Mauricio Macri y muestra el clima que reinaba en el gobierno porteño luego de la renuncia del director del Colón, Horacio Sanguinetti. El jefe de Gobierno reconoció que el ex rector del Colegio Nacional de Buenos Aires lo dejó en offside: “La renuncia me sorprendió”, admitió el líder de PRO, quien sostuvo que “el teatro tiene que estar al servicio de los vecinos y no de grupitos que se lo quisieron apropiar”. En la gestión PRO, todavía no se sabe quién reemplazará a Sanguinetti y se anuncia una nueva interna entre larretistas y michetistas por ver quién obtendrá ese lugar.

Sanguinetti fue rector del Buenos Aires más tiempo que el que Oscar Shuberoff estuvo al frente de la UBA. También tuvo un fugaz paso por la Secretaría de Educación con Fernando de la Rúa. De la mano de Macri, recaló en el Colón. Envió su renuncia recluido en los campos de su familia en Córdoba. Pretextó que se fue “por razones de tipo personal” y que hubo “un par de episodios” que detonaron su salida, aunque –a la manera de Carlos Reutemann– no aclaró de qué se trataba. La renuncia sorprendió al ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, en Ginebra, a donde viajó a presentar una muestra de fotografía.

Tras lamentar el alejamiento del director del Colón, Macri prometió que en 2010 volverá a abrir el teatro. “Ratifico el compromiso de que el año que viene el Colón va a estar abierto”, insistió, tras recibir críticas de Daniel Filmus y Elisa Carrió por el desmanejo del lugar (ver aparte). Ayer los macristas estaban entre desconcertados y furiosos. “Se fue 15 días a tomar sol a Córdoba y nos largó la renuncia desde allá”, refunfuñaban. Es un decir: la carta de renuncia sigue sin llegar al gobierno porteño. Poco antes de Navidad, Sanguinetti había tenido un encuentro con Macri, que duró un poco más de una hora, en el que no hubo señales de que el director del Colón pensara renunciar. “Se había generado una relación cercana entre Macri y Sanguinetti”, confiaban en el entorno del jefe de Gobierno. Los gremios presionaban para que se fuera, pero Macri todavía lo apoyaba, pese a las múltiples críticas que había dentro del Gobierno por la falta de gestión de Sanguinetti. “No estaba en los planes que se fuera en forma inmediata, pero evidentemente no encontraba una salida a los problemas del Colón: la programación de 2009 aún no la había anunciado”, recordaban en la gestión PRO.

“Sanguinetti es una especie de prócer que no conduce. Tenía toda su historia con el Colegio Nacional de Buenos Aires, toda su impronta de padre de la patria, pero no administraba. Cuando estuvo Boschet, se dejaba conducir por él y después se peleó”, relataba un funcionario macrista a este diario. Martín Boschet fue el director ejecutivo del Colón hasta que Página/12 reveló el abultado sueldo que cobraba y se vio envuelto en un escándalo por la presentación de las zapatillas Converse en el Colón. Tuvo que renunciar, pero no se alejó del todo: en el gobierno circulaba la versión de que Boschet intentó reaparecer en los últimos días, lo que llevó a Sanguinetti a presentar su renuncia.

Boschet responde políticamente al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y los macristas del sector de Gabriela Michetti no lo pueden ver ni en figurita. “Boschet no vuelve. No tiene entrada de vuelta”, juraba ayer uno de los referentes de ese sector. “Macri se va a tomar unos días para resolver quién lo reemplaza”, decían ecuménicamente en la Jefatura de Gobierno. En tanto, los macristas piensan ocuparse menos de la programación y más de la obra de reparación que se pueda mostrar. “La prioridad va a ser la obra”, aseguran. Para lo demás, habrá tiempo después de la campaña.

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