El macrismo le puso un paréntesis a las peleas y posterga sus dilemas

El macrismo le puso un paréntesis a las peleas y posterga sus dilemas

Fumata blanca. " Frenar el desbande". Los resentimientos que conviven al interior del ecosistema Cambiemos se aplacaron forzosamente en las últimas 72 horas. Las históricas tensiones entre los principales actores del oficialismo fueron puestas en un paréntesis, al menos en lo discursivo, en la puerta del último mes de campaña.

El mensaje interno es que hoy hay un interés mayor, que es común a todos: sacar la mayor cantidad de votos posibles. Incluso, aunque Juntos por el Cambio pierda el 27 de octubre.

"Si seguimos peleándonos entre nosotros nos van a devorar los de afuera", dijo un funcionario que conoce de cerca a los movimientos de Horacio Rodríguez Larreta. "Pasamos de la pelea a la contención", agregaron cerca del jefe de gobierno porteño.

El funcionario asoma como el armador gravitante de un eventual espacio opositor, que podría reunir a actores como María Eugenia Vidal, Martín Lousteau, Rogelio Frigerio y, eventualmente, Emilio Monzó.

La instrucción de aplacar los pases de factura internos se vio forzada en los últimos días por el inicio de la campaña de Mauricio Macri.

"Necesitamos estar coordinados para conseguir votos", dijo en las últimas horas un estrecho colaborador de Vidal. La gobernadora había quedado muy irritada tras las PASO.

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En su equipo adjudicaron la derrota a la situación macroeconómica y pasaron facturas luego de que la Casa Rosada bloqueara las salidas políticas para fortalecer a la gobernadora en las urnas.

Pero esta semana, Vidal se reunió con Peña en la Casa Rosada. Y después de ese encuentro el mensaje se suavizó. Comenzaron a hablar de "coordinación" y "trabajo en equipo". La gobernadora sabe que es muy difícil dar vuelta la elección, pero aun así necesita la mejor performance posible para sumar legisladores bonaerenses. Sobre todo, porque colocó a su tropa en las listas.

Dilemas

Aunque hoy la consigna es mostrarse sintonizados, en las conversaciones internas de Cambiemos asoman varios interrogantes.

La principal duda es cuál será el futuro de Macri. El devenir del Presidente -afirman distintos actores del espectro oficialista- estará condicionado por el resultado que obtenga en las urnas. A los números también estará atado Peña, que es quien encabeza la arenga optimista, al asegurar que existen chances de arañar el ballottage. Aun cuando recibe opiniones de consultores que bajan esas expectativas.

Si Alberto Fernández gana la presidencia, en Cambiemos mirarán los porcentajes. "¿Qué pasará con Macri si saca cerca del 40%? Es apresurado correrlo. Si saca mucho menos que en las PASO es otra historia", reflexionó alguien que integra las conversaciones políticas.

Rodríguez Larreta, en la práctica, comenzó a oficiar como conductor de distintos referentes que dan por cierta su reelección en la Ciudad. El jefe de gobierno porteño conforma un polo de poder con Vidal, con quien mantiene línea directa. La recibe seguido en su casa y la visita en las oficinas de la gobernadora en Retiro.

Bajo el liderazgo de Larreta también se enfila el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El funcionario, sin embargo, no descarta continuar como candidato para el BID, un destino que estaba en sus planes antes de las PASO. Podría postularse, incluso, aunque gane Fernández.

El fundador del "ala política" de Pro, Emilio Monzó, también se sentiría cómodo de la mano de su amigo, Rodríguez Larreta. Marginado por Macri y Peña de la mesa de decisiones, almorzó esta semana con el jefe de gobierno porteño, con quien tiene una relación frecuente.

El presidente de la Cámara de Diputados ya había planificado abrir una consultora con el diputado Nicolás Massot. De integrarse a un potencial "posmacrismo", Monzó debería saldar cuentas con Vidal, con quien mantuvo una eterna disputa por el armado en la provincia. "La relación es con Horacio", resumen cerca del diputado.

Quien tiene mayor expectativa en un armado de Rodríguez Larreta es Martín Lousteau. "Hay que construir, pero no desde los extremos, para poder cerrar la grieta", es la frase que repite el diputado afiliado al radicalismo. Se ve como protagonista de un eventual espacio no peronista.

Ala dura

Lo que tienen en común todos los referentes que se imaginan en la renovación de Cambiemos es la moderación política. Insisten en el diálogo, ante un panorama económico que se vislumbra muy difícil.

El dilema se presenta con los otros dos socios fundadores de Cambiemos: la UCR y la Coalición Cívica, de posturas más duras.

El radicalismo está lejos de ser homogéneo. Porque mientras el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, estrecha vínculos con Lousteau, otros referentes se muestran con declaraciones más intransigentes con el kirchnerismo. En ese grupo se destaca el jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri.

Cerca de Elisa Carrió, en tanto, advirtieron en los últimos días: "No es ético hoy hacer análisis políticos a futuro. Se ve que algunos están menos convencidos de dar la pelea". La líder de la CC recorrió las rutas de nueve provincias en las últimas dos semanas. Su partido tendrá un lugar insoslayable en 2020, porque podría tener más de una decena de diputados.

Mientras Carrió recorría el interior, su amigo Mario Quintana buscó esta semana en los bares porteños pacificar a los actores oficialistas. "Si sostuvimos la unidad hasta hoy es porque tenemos madurez política", repitió a sus interlocutores.

En sus recorridos, el exfuncionario se cruzó con la esposa de Rodríguez Larreta, Bárbara Diez, y le prometió que pronto visitará a la hija más pequeña del matrimonio, que es su ahijada. "Tenemos que seguir unidos", manifestó, fiel a su estilo. Solo las elecciones podrán ordenar el porvenir.

Viaje exprés a EE.UU. para hablar en la ONU

Mauricio Macri partirá mañana a la noche a Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un viaje que será exprés, justo antes de iniciar su campaña presidencial por las principales ciudades del país.

El Presidente estará solo durante el martes en los Estados Unidos, porque se espera que el miércoles por la mañana retome su agenda de campaña. En Manhattan, participará del almuerzo que ofrece el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y hará su exposición ante la Asamblea General. Por la tarde, pasará brevemente a saludar por la recepción que organiza Donald Trump para los líderes internacionales.

Junto a Macri viajará el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, que tiene previsto reunirse con el directivo del FMI, David Lipton, y con el encargado del tramo argentino, Roberto Cardarelli. No se espera que el funcionario destrabe antes de las elecciones el desembolso de US$5400 millones pendientes del acuerdo.

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