Macri, Solá y De Narváez volvieron a mostrarse.

Los dirigentes del PJ disidente recorrieron Los Polvorines. Coincidieron en que la seguridad es el tema que más preocupa. Y cuestionaron con dureza al kirchnerismo por el desplazamiento de Montoya.
Después de los entredichos que tuvieron las últimas semanas en torno a la disputa por las listas y de estar al borde de la ruptura, el trío que conforman el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y los candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires Felipe Solá y Francisco de Narváez, volvieron a mostrarse hoy juntos en el barrio de Los Polvorines.

El trío que conforma el núcleo electoral del PJ disidente, hizo una breve recorrida por ese territorio donde aprovecharon para escuchar reclamos de la gente.

Pero el eje central fue la foto que se tomaron los tres juntos luego de que Solá había dicho que en ese acuerdo electoral había "problemas de fondo".

"Lo importante es que estemos juntos con la gente, resolviéndoles sus problemas. Acá hay muchos problemas por resolver, empezando por la seguridad", dijo el jefe de Gobierno porteño. Y agregó sobre la salida del recuadador Santiago Montoya: "La gente valiosa siempre tiene las puertas abiertas para trabajar con nosotros, pero tampoco es cuestión de precipitar las cosas de esa manera".

A su turno, De Narváez también coincidió en que el principal problema es la seguridad. Y se refirió al alejamiento de Montoya: "Pensar diferente, inclusive pensar, en el kirchnerismo no está bien visto y creemos que Montoya tomó la decisión correcta de poner un límite. Un punto a esta forma de dirigir, de gobernar".

Luego, Solá volvió a elogiar a Montoya. "Ha sido un gran funcionario y además es un hombre valiente que dice lo que piensa y por eso se lo echa", lanzo.

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