Macri quiso frenarlos, pero sus disidentes marcharán

Un camión, un tráiler, un equipo de sonido y algunas decenas de manifestantes amenazaban ayer con ocasionarle un problema más a Mauricio Macri. Lo inédito es que esta vez no iba a ser una manifestación de piqueteros de izquierda sino de macristas bonaerenses descontentos con la salida de Jorge Macri como presidente de PRO bonaerense. Por eso, el macrismo abrió un rápido canal de diálogo con los rebeldes y logró frenar la movilización. Pero la paz duró poco: a la tarde hubo un cortocircuito y los disidentes anunciaron que harán la marcha mañana.
Christian Raff, presidente de PRO en Vicente López, aseguró a Clarín que él mismo mantuvo negociaciones con José Torello, presidente del partido, amigo y funcionario de Macri, para tratar de destrabar el conflicto. "Yo hablé con José a las 10 de la mañana, empezamos a dialogar y decidimos suspender la marcha. Pero unas horas más tarde el diálogo se rompió. No queremos que nos tomen el pelo. Vamos a movilizarnos para demostrar que somos muchos los que estamos en contra de los manejos que han hecho en el partido", prometió.

La preocupación que generó la movida del PRO disidente llegó a los despachos más poderosos del gobierno de la Ciudad. Por dos motivos: no sólo por la crisis del partido en la provincia sino porque, en caso de hacerse, provocará molestias en el tránsito. "Habíamos prometido terminar con las protestas callejeras y ahora las hace gente nuestra", se lamentó por lo bajo un legislador de PRO.

Macri ha hecho silencio desde la salida de su primo de la conducción bonaerense, a pesar de que fue él quien le exigió que se fuera. Los motivos no están claros: aunque la excusa oficial fue un pedido de licencia, en los círculos políticos giran todo tipo de rumores. Por ahora lo único concreto es que la Coalición Cívica prepara una denuncia por manejos irregulares en la obra social de Buenos Aires y sospecha que Jorge Macri estuvo detrás de esas operaciones.

El humor de los rebeldes se endurece. Anoche habían comenzado los contactos con dirigentes de los pueblos más alejados de la Capital para tratar de sumarlos a la movilización. Mientras, cerca del nuevo jefe del distrito, Néstor Grindetti, insistieron en que los dirigentes que no se sientan cómodos en el partido pueden tomar otra dirección política.

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