Macri pisará el conurbano para reforzar la pelea contra Kirchner

Por: Eduardo van der Kooy

Vértigo y revuelo. Esas son las características que marcan la política electoral en la última semana habilitada para definir las listas que competirán el 28 de junio. Vértigo y revuelo al cual no escapan ni el Gobierno de Cristina y Néstor Kirchner ni los diferentes segmentos de la oposición.

Los Kirchner pasan de la alegría al llanto en un santiamén. El ex presidente creyó el lunes haber resuelto el dilema político en Capital con la postulación de Carlos Heller. Pero el PJ porteño se apartó ayer mismo de esa propuesta. El dilema está ahora, incluso, peor que antes.

Durante el fin de semana el matrimonio había recibido una buena noticia de Buenos Aires. Una encuesta que le concedía entre 5 y 9 puntos de diferencia. Dos encuestas que llegaron entre el lunes y ayer les borraron la sonrisa: la ventaja del oficialismo, con Kirchner y Daniel Scioli a la cabeza, es extremadamente estrecha sobre el PJ disidente que representan Francisco De Narváez y Felipe Solá. Más abajo siguen empujando la Coalición Cívica y los radicales, con la fórmula de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín. Aquella ventaja sería tan estrecha que, a menos de dos meses de la votación, podría hablarse de un empate técnico.

La distribución gruesa sería la siguiente. El PJ disidente y la Coalición estarían más cerca que el kirchnerismo de quedarse con el primer cordón bonaerense. En el segundo cordón, Kirchner y Scioli estarían ganado por una ventaja de alrededor de 20 puntos. Pero una marea de votos en contra procedería desde el interior bonaerense. Esa porción del territorio representa el 38% del total provincial. Así las cosas, asomaría la paridad.

El peronismo disidente sabe de esa paridad y ha comenzado a ajustar su estrategia de campaña. En ese ajuste figura la participación de Mauricio Macri que, hasta el presente, apareció sólo como un pilar político de la sociedad entre De Narváez y Solá. La idea es que el jefe porteño empiece también a caminar los zonas socialmente más áridas del conurbano. "Allí su identificación con Boca es insoslayable", explicó uno de los diseñadores de la campaña.

Macri, tal vez, aparezca más veces en público con De Narváez que con Solá. Existe una afinidad natural entre ambos y pretenden machacar, además, con el problema de la inseguridad. Esa cuestión incomoda a Scioli y sigue estando como prioridad de los bonaerenses, al margen de los planes reiterados para combatirla que anuncia Cristina.

La inseguridad ensancharía también la brecha de De Narváez con Solá. El primer candidato no quiere concesiones para sus críticas. E inevitablemente debe hacerlas cuando anda de campaña con su compañero de lista. Solá fue dos veces -una vez para concluir el mandato inconcluso de Carlos Ruckauf- gobernador de Buenos Aires.

Otra estrategia del PJ disidente en Buenos Aires consiste en tratar de cerrar todos los flancos que podrían ser explotados por la Coalición y los radicales. En la medida en que esos dos sectores dividan sus votos será más factible que los Kirchner salgan airosos en el principal distrito electoral. ¿Cuáles serían aquellos flancos? Un acercamiento excesivo con el duhaldismo. Osvaldo Mércuri y Carlos Brown quedarían afuera de las listas. Podría mantenerse Alfredo Atanasoff e ingresaría Jorge Sarghini, ligado al ex ministro Roberto Lavagna.

Hay quienes sostienen que, de ocurrir eso, Eduardo Duhalde pondría el grito en el cielo. Hay otros que sostienen que el potencial conflicto fue desactivado en una conversación reciente que mantuvo con De Narváez.

Las alternativas a esos hombres desplazados se estarían buscando en dirigentes de buena sintonía con Macri, que pudieran servirle como vidriera para su proyecto presidencial en el 2011. Pero esos dirigentes no se encuentran con facilidad.

De Narváez quedó algo molesto con la pérdida definitiva de Aldo Rico en Buenos Aires. En verdad, no aspiraba a sumar al ex carapintada sino a su hija, María del Carmen. La actual legisladora está cerca del kirchnerismo y avala la política de derechos humanos del Gobierno.

Un par de charlas habían sucedido entre De Narváez y Rico. Pero las implacables y rápidas críticas de Solá, sobre todo, y además de Macri abortaron la maniobra.

La amalgama del PJ disidente se mantiene pese a esas diferencias. Ayuda el viento electoral a favor que sopla ahora. Habría que ver qué sucede si ese viento llega a rotar

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