Macri, De Narváez y Solá: jamón serrano y tortilla para mostrar que no hay roces

Macri, De Narváez y Solá: jamón serrano y tortilla para mostrar que no hay roces
Los tres socios de Unión-PRO se juntaron para tratar de bajarle el tono a las últimas peleas.
Jamón serrano, queso grouyere, tortilla, trucha, salmón y postre vigilante. Ni una gota de vino: agua y una copita de licor. ¿Qué se debe?, preguntó Francisco de Narváez, una hora después de sentarse a la mesa. El mozo dijo que invitaba la casa, que se lo debían a Felipe Solá por ser un viejo cliente. Propina de 50 pesos y todos felices. Por lo menos, ante las cámaras: De Narváez, Solá y Mauricio Macri volvieron a sonreír juntos en un almuerzo en Miramar, uno de los bares notables de Buenos Aires, con la intención de acallar las versiones de roces entre ellos.

Antes de abordar los temas de campaña, los candidatos y el jefe de Gobierno tuvieron que enfrentar cinco minutos de tensión. Un vecino se pegó al ventanal del lugar y le gritó a Macri: "Soy de Boca y siempre te odié". Fue lo más livianito que le dijo. Solá reaccionó: "Yo ésta no me la banco". Se levantó y salió a la vereda. "Tomátelas de acá. Te estás aprovechando porque están las cámaras". De Narváez y Macri miraban sin mirar desde la mesa. El hombre le respondió a Solá con insultos, pero al final se fue.

El diálogo entre los referentes del PJ disidente y el PRO giró en torno a la estrategia de campaña, a las encuestas (analizaron una de Analogías que, según los candidatos, los ubica dos puntos arriba de Néstor Kirchner) y a la organización de fiscales. Un tema obsesiona a los tres: cómo captar indecisos. "Nos jugamos la elección en esa franja", contó más tarde uno de los asesores de De Narváez.

El proceso de seducción hacia los intendentes kirchneristas ya está en marcha, pero no profundizaron en eso. Tampoco abordaron cuestiones sensibles, como el cierre de listas -que dejó heridas- o los problemas cotidianos que surgen por diferencia de criterios. "Cuanto más se especule con nuestra separación, más juntos estaremos", sostuvo Solá.

Pese a que firmaron la paz, una vez más, en los próximos días no habrá actos políticos en los que se los pueda ver a los tres juntos. La estrategia de que cada uno vaya por su lado sigue en pie. De Narváez se pegará a Macri para intentar persuadir al electorado independiente y Solá se mostrará con Claudia Rucci en los sectores que históricamente han sido terreno inexpugnable del PJ.

"Lo importante es que el Colorado ya entró en el Conurbano profundo. Ahí donde no podía entrar en la campaña pasada", señaló uno de los integrantes del equipo de campaña que trabaja en el búnker de Las Cañitas. "Podemos ganar o perder frente a Kirchner, pero ya entramos en el Conurbano", remarcó.

El 2011 no escapa a ninguna charla política y ayer no fue la excepción durante el almuerzo. "Sí, ¿como no vamos a hablar de las presidenciales?", asumió uno de ellos. ¿Y qué acordaron? "No, nada especial, que hay que reforzar la idea de ir juntos en dos años" .

Lo cierto es que ese es uno de los temas que también genera revuelo en el espacio. De Narváez dijo hace poco que siente "respeto" por Carlos Reutemann y causó malestar en el PRO, que sueña con ver a Macri en la presidencia. Solá, que aguarda un triunfo el 28 de junio para subirse al tren de los candidatos, no respondió nada. Pero también habla bien del "Lole" y charló con él hace dos días.

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