Macri se muestra presidenciable y busca contener a De Narváez.

Desconfía de los contactos de su socio con Cobos y apura el armado para el 2011.
Faltaba poco tiempo para las elecciones y Francisco de Narváez hacía planes para el día después. A esa altura, las encuestas marcaban un empate técnico con Néstor Kirchner y en Unión-PRO se respiraba un clima exultante. En una mesa de café, Felipe Solá se dirigió a su socio con una advertencia referida a 2011: "Aunque ganes la elección, tenés que pensar que es el presidente el que hace ganar al gobernador y no al revés". De Narváez coincide con esa visión y por eso, aunque aspira a ir en tándem con Mauricio Macri, coquetea con Julio Cobos. Su gran temor es que el líder de PRO finalmente no sea candidato.

La movida puso en alerta al jefe de Gobierno. En el macrismo -como reveló la nota de Clarín de ayer, en la que se informó sobre el contacto frecuente entre el vicepresidente y el diputado del PJ disidente- en PRO no descartan que De Narváez se tiente en elegir otro espacio. Pero cerca de Macri se atajan: "Mauricio estará entre los presidenciales de la próxima elección y el sistema político lo sabe", comentó una alta fuente porteña. Y aseguró que cada paso que da en esa dirección responde a una estrategia compartida con de Narváez.

Acaso para comenzar a dar señales de certidumbre no solo hacia adentro de su partido, un equipo de asesores le diseñó a Macri una agenda con cinco viajes al exterior hasta fin de año, para promocionar su imagen de presidenciable (ver Agenda...). Se trata del primer movimiento fuerte luego de las elecciones.

"Vamos a discutir ideas con otros alcaldes, pero Macri también se va a juntar con cancilleres y dirigentes políticos de primer nivel. Todos le van a preguntar qué está pensando para el futuro", explicó Fulvio Pompeo, el director general de Relaciones Internacionales y Protocolo del Gobierno de la Ciudad.

El miércoles, un día después de que Cobos dijo que "con Francisco estamos en la misma sintonía", De Narváez recibió a cenar en su casa al jefe porteño. Hablaron, por supuesto, de 2011. Macri le aseguró que está dispuesto a dar pelea en las próximas presidenciales y debatieron si tienen que hacerlo por adentro o por afuera del PJ.

El anfitrión, que antes del triunfo había deslizado que podría aspirar a la presidencia del partido que fundó Perón, expresó que, de una u otra forma, la alianza entre macristas y peronistas disidentes tiene que ampliarse a una sociedad con gobernadores e intendentes del PJ que hasta no hace tanto respondían a Néstor Kirchner y ahora buscan un nuevo referente. "Si no lo hacemos, ese espacio se lo vamos a regalar a Solá, que ya está armando en Provincia", piensan. Lo curioso es que el ex gobernador forma parte de Unión-PRO.

Antes de sentarse a negociar en serio con el peronismo (hasta ahora ha habido conversaciones más bien informales con los gobernadores) Macri plantea la idea de instalar en todo el país la sigla Unión-PRO, que debutó exitosamente en la elección pasada en la Provincias. "Francisco ya dio el visto bueno", contó un asesor macrista.

A la par de los viajes al exterior, comenzarán a ser frecuentes las excursiones al interior. Macri irá a dar charlas y participará de reuniones con aliados y posibles aliados. "En varios casos irá con Francisco", aseguran. Por ahora, el armado en el interior de PRO es pobre para alguien que sueña con ganar una presidencial. En junio pasado, para que los números no fueran desastrosos en algunas provincias, los macristas prefirieron no llevar candidatos propios.

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