Macri larga la campaña en noviembre

Macri larga la campaña en noviembre
El titular del PRO le puso fecha al lanzamiento de su carrera para 2011. Se lo confirmó a un grupo de intendentes bonaerenses. Los macristas creen que pueden cosechar votos entre los peronistas opositores.
Acorralado entre los últimos traspiés de la gestión porteña y los competidores que ya se largaron en la carrera presidencial, Mauricio Macri revitalizó sus ambiciones nacionales. Hacia fuera, difundió que enfrentar a Néstor Kirchner en un ballottage "sería el sueño el pibe"; hacia adentro del PRO, la puso fecha al lanzamiento de su candidatura: noviembre de 2010. Mientras tanto, el alcalde seguirá explorando el país en un evidente tour proselitista que incluirá, en las próximas semanas, visitas a Córdoba, Mendoza, San Juan y la costa atlántica.

Los macristas están confiados en que la sucesión de errores no forzados de la administración porteña –inaugurada con el affaire de espías que protagonizó el ex comisario Jorge "El Fino" Palacios, ex jefe de la policía porteña, hoy procesado y preso; seguida por la fugaz performance del apologista de la represión Abel Posse como ministro de Educación– no afectaron fatalmente las chances presidenciales de su jefe político. Y apuestan que, de todas formas y ante ese panorama ingrato, la mejor estrategia es sumarle política a la gestión y seguir delante de acuerdo con el plan.

"Tapando baches solamente, Mauricio no va a llegar a la presidencia. A los baches los tiene que tapar, todos y sin más errores, pero además tiene que agregarle cintura política al gobierno", conceptualizó uno de los armadores nacionales del proyecto "Macri-presidente-2011", uno de los dirigentes que nunca confió demasiado en los consejos municipalistas del asesor Jaime Durán Barba. Para el gurú ecuatoriano, reforzar el perfil vecinal en la administración de Macri era la forma más directa de consagrarse en la nación. Esa hipótesis, después del eslabonado de gaffes en la gestión, entró en crisis.

Sigue firme, en cambio, la teoría de que el alcalde aprovechará el vacío de candidatos fuertes dentro del amplio universo peronista no kirchnerista –ni Eduardo Duhalde ni Felipe Solá califican, según la concepción macrista– y, en paralelo, el crecimiento del vicepresidente Julio Cobos como postulante de la UCR y sus aliados. Ante tal escenario, los macristas proyectan que su líder se cotizará ante los ojos de los pejotistas.

"Los que hablan mal de Mauricio y juran que nunca va a ser su candidato son siete gobernadores que, sumados, no suman cuatro puntos. En las segundas líneas, hay una buena relación con el PJ. Es lógico que los intendentes y concejales especulen y esperen hasta último momento. Pero el vínculo es bueno y mejorará", aseguró un asesor vip del jefe de Gobierno.

Los macristas citan el ejemplo con una serie de reuniones y charlas telefónicas que juntaron al alcalde con varios intendentes del conurbano, actuales kirchneristas incluidos. Los cruces, según se entusiasman en PRO, se repetirán hasta volverse habituales.

Vía celular, Macri habló con el intendente de Tigre, Sergio Massa –ex jefe de ministros K, hoy con planes de autonomía–, y con el de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, otro de los jefes municipales que acumula malestar y gestos desafiantes hacia los Kirchner.

En ambos casos, Macri les aseguró que será candidato a presidente. Lo mismo hizo, pero cara a cara y en Bolívar 1, frente a otros intendentes bonaerenses que lo visitaron, en lo formal, por motivos "institucionales".

Al de San Martín, Ricardo Ivoskus, todavía radical K; a Enrique "Japonés" García (de Vicente López) y a Gustavo Posse (San Isidro), radicales en vías de alejarse definitivamente del kirchnerismo, Macri también les juró que en 2011 no irá por la reelección en la Capital y que peleará por la presidencia.

Para reforzar la promesa, el ex presidente de Boca ya consensuó una fecha con los participantes de su mesa chica: dentro de diez meses, en noviembre de 2010.

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