Macri justificó el pacto con Kirchner por el juego de azar

Expresó que el convenio por las tragamonedas le permitirá recaudar más para la ciudad
Con la "necesidad de recaudar". Así justificó el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, haber enviado un proyecto a la Legislatura para convalidar un acuerdo que permite distribuir con el Estado nacional las ganancias por juegos de azar en compañías controladas por el empresario kirchnerista Cristóbal López.

Hasta ahora ese convenio, que choca con la Constitución porteña y la ley de juego de la ciudad, prevé que sólo un 24 por ciento de las ganancias de las máquinas tragamonedas que funcionan en el Hipódromo de Palermo y en los casinos flotantes de Puerto Madero quede para la ciudad de Buenos Aires. Pero una renovación de este acuerdo permitiría renegociar el porcentaje y repartirlo mitad y mitad entre el gobierno nacional y el de la ciudad, como quiere Mauricio Macri.

En su edición de ayer, LA NACION reveló que el macrismo y el Gobierno pactaron cómo continuaba la explotación de los juegos de azar, por lo que había enviado el proyecto de ley a la Legislatura para renovar el convenio que los liga.

Ayer, Macri y la presidenta Cristina Kirchner compartieron un acto por la remodelación del Rosedal de Palermo, financiada por YPF. Allí, la Presidenta instó a "cumplir con su responsabilidad" a cada una de las partes: Gobierno y administración porteña. Macri habló de reunirse "sin confrontaciones y sin violencias en el espacio público que nos rodea".

Antes, Macri había respaldado la idea de ratificar el polémico convenio de juegos de azar al afirmar que el objetivo de su gestión es "recaudar" para que "la gente viva mejor". No es poca plata. Buenos Aires se lleva hasta ahora unos 100 millones de pesos al año. Pero la cifra puede multiplicarse si se amplía el margen que le correspondería al gobierno porteño y si se tiene en cuenta que el gobierno nacional le prorrogó a López la concesión de las tragamonedas hasta 2032 siempre que coloque 5100 tragamonedas. Unas 2000 más que las que funcionan ahora.

"No convalidamos ni nos oponemos: convivimos con una realidad y el sistema judicial ha avalado el casino, y que el barco (donde está emplazado) no es parte de la ciudad", dijo Macri. Recordó: "(Aníbal) Ibarra firmó un convenio, (Jorge) Telerman lo ratificó, nosotros intentamos lograr que lo que genera el juego a estos concesionarios quede en la ciudad, porque hasta la fecha se cobra el 24 por ciento".

Macri consideró que la ciudad tiene una "seudoautonomía" que -interpretó- le da "bastante poca capacidad de acción".

"Cuando tengamos alguna posibilidad de establecer un debate más serio acerca de quién maneja la concesión (de los juegos de azar) lo vamos a dar, pero hoy, la verdad, la Justicia no nos deja ni siquiera remover a directores de hospitales, que son cargos equivalentes al director de espacios públicos", se quejó.

La Constitución de la ciudad prevé que el juego es una cuestión local y la propia ley porteña N° 538 establece que "todo lo concerniente a juegos de apuestas será de competencia exclusiva de la ciudad". Dice que "sólo el Poder Ejecutivo local tiene iniciativa legislativa para proponer la instalación de un casino, el cual será administrado por el gobierno de la ciudad". No obstante, los casinos, las tragamonedas e incluso los bingos funcionan merced a concesiones otorgadas por Lotería Nacional.

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