Macri hizo su movida y el mapa para octubre se dividió en tres

Se acabaron las incógnitas grandes para la elección de octubre. La decisión de Mauricio Macri de liderar el espacio que va desde PRO al peronismo antikirchnerista alineó los planetas del universo electoral. La batalla de este año encontrará en trincheras diferentes a quienes son hasta ahora los tres principales dirigentes políticos de la Argentina: Macri, Elisa Carrió y Néstor Kirchner. Los tres con la vista fija en el recambio presidencial de 2011.
Macri impuso el ritmo y se animó a convocar a Francisco de Narváez y a Felipe Solá para competir en serio en la provincia de Buenos Aires, el distrito donde se decidirá el destino político de la Argentina de los próximos años. La movida obliga a Kirchner a apurar sus pasos (algo que exaspera al ex presidente) y a avanzar definitivamente en la consolidación de su candidatura a diputado nacional dando el domicilio de la Quinta de Olivos como si fuera su casa. Y también aceleró los planes de la coalición que construyen Elisa Carrió, el Socialismo y la UCR, con el acompañamiento eventual de un Julio Cobos que deberá decidir qué hacer con su destino.

Ninguno de los tres sectores tendrá un camino fácil por delante. Kirchner deberá lidiar con la decisión de su candidatura, la herramienta con la que intentará evitar la fuga de aquellos peronistas que lo acompañan seducidos mucho más por la chequera estatal que por las bondades que todavía rescatan del proyecto kirchnerista.

Y como si éso fuera poco, el ex presidente deberá remar también contra las debilidades cada vez más expuestas de la gestión de Cristina. Y la sospecha creciente de que, durante el segundo semestre del año, impactará de lleno en el país lo peor de la crisis financiera global, que todavía le da un respiro a la economía local.

El paso decisivo que dio Macri la semana pasada lo ayuda a definir con más consistencia su proyecto presidencial pero no le despeja ni mucho menos el camino. Todavía debe conseguir que De Narváez y Solá diriman su pulseada para ver quién encabeza la lista de candidatos a diputados en la provincia de Buenos Aires sin poner en riesgo la naciente coalición. Sabe que un Solá triunfador en la decisiva elección bonaerense podría convertirse en otro rival para las presidenciales del 2011.

Pero ha hecho la jugada, primereando a Eduardo Duhalde como impulsor del espacio y causándole preocupación al Gobierno, que intenta desesperadamente reflotar la imagen del dirigente de Lomas de Zamora como jefe de la coalición opositora. Kirchner cree que así podría debilitarla ante la opinión pública. La otra jugada que Macri se dispone a ejecutar para demostrar que su proyecto presidencial va en serio es la unificación de la elección porteña con Gabriela Michetti como candidata estrella, ya sea a diputada nacional o a legisladora porteña. La idea de elecciones porteñas en fecha anterior a las legislativas de octubre está descartada por una razón imbatible: demasiado gasto para un año de crisis económica.

Por eso es que Carrió también comenzó a definir la magnitud de su apuesta inmediata. La semana pasada estuvo reunida con los integrantes porteños de la Coalición Cívica: Enrique Olivera y el economista Alfonso Prat Gay, y con el dirigente radical con el que encuentra mejor sintonía en estos tiempos, Ricardo Gil Lavedra. Irá en alianza con la UCR en todos los distritos en los que haga falta. Y en la Capital será la primera candidata a diputada delante de Prat Gay si las elecciones nacionales y las porteñas son unificadas, y la rival es Michetti. Lo tiene decidido y lo hará conocer sólo cuando Macri defina su estrategia y a su candidata.

La irrupción de Macri, De Narváez, Solá más Michetti les ha dejado en claro a Carrió y a los radicales que las de Capital y Buenos Aires serán elecciones durísimas. Por eso ampliarán sus alianzas al interior donde el macrismo y el peronismo anti K tienen mucho menos peso. Se abrazarán a Hermes Binner y a la candidatura de Rubén Giustiniani en Santa Fe, quien deberá vérselas nada menos que con Carlos Reutemann. Se sumarán a Luis Juez en Córdoba y aunque el candidato en Mendoza es el radical Ernesto Sanz, nadie descarta que Cobos pueda terminar haciendo su propia apuesta electoral en su provincia.

“Qué Cobos se arregle con los radicales”, es la respuesta preferida de Carrió en estas horas, quien hasta hace poco no quería oír hablar del vicepresidente mientras tuviera despacho en la Casa Rosada. Claro que un Cobos candidato estaría practicamente obligado a renunciar y su inserción en la coalición sería más natural.

Todavía no hay encuestas serias porque todo se definió en la última semana. Pero el mapa político de la elección de octubre empieza a dibujarse por tercios. Una vez más y ya es un clásico, la provincia de Buenos Aires (con sus contrastes entre riqueza y miserias; con su alarmante nivel de inseguridad y con el decisivo 38% del padrón nacional) volverá a ser el epicentro de un terremoto para replantear cómo se distribuye el poder en la Argentina.

Comentá la nota