Macri espera festejar el 28 y rearma el plan para 2011.

Aguarda un triunfo en la Ciudad y un "empate" en Provincia para arrancar con su proyecto presidencial.
Cada quince días, los economistas Federico Sturzenegger y Carlos Melconian almuerzan con Mauricio Macri y le hacen un análisis minucioso de la crisis global. Los diputados Federico Pinedo y Esteban Bullrrich, en silencio, viajan una vez por semana al interior para agrandar el armado territorial de PRO y Ramón Puerta --de esos pocos amigos que Macri recibe en su casa-- da consejos sobre cómo tejer en el norte. El ex embajador Diego Guelar traba vínculos con el Partido Blanco de Uruguay, Renovación Nacional de Chile, el Partido Popular de España y la UMP de Francia, de Nicolas Sarkozy. Hasta el propio Macri se ocupa de llamar a Brasil para pedirle opiniones al ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

Son gestos, aproximaciones, acciones directas. Tras un año largo de gestión en el que decía estar solamente concentrado en tapar baches, discutir aumentos salariales con docentes o en cambiar el sentido de avenidas para ver si el caótico tránsito de la Ciudad mejora, el jefe de Gobierno ha vuelto a poner la mira en las presidenciales de 2011. "Hasta tenemos conformado el think tank (tanque de ideas) para cuando haya que salir a jugar en serio", dice uno de sus dirigentes más comprometidos con el proyecto Macri Presidente.

Claro que nada de todo esto cobrará sentido si en las legislativas los resultados no son los que Macri espera. "El 28 a la noche tenemos que estar en la foto del festejo", ha dicho el líder de PRO. Quienes tienen acceso a su intimidad dicen que ese festejo será factible con "un triunfo holgado de Gabriela (Michetti) sobre Lilita Carrió" y "un empate" (así se refieren a un resultado ajustado) en provincia de Buenos Aires.

"El empate contra Kirchner es un victoria", aclaran. Curioso: ya le tiran algún dardo a Felipe Solá, socio bonaerense pero a la vez posible contrincante para el mismo sillón: "Si todo sale como pensamos, nos vamos a apropiar del éxito. El que armó todo esto, el que los juntó cuando parecía imposible fue Mauricio".

En rigor, lo de Solá es un desliz. Los asesores del jefe de Gobierno creen que Macri tiene que empezar a elaborar un discurso nacional para poder disputarle el espacio a Carlos Reutemann. ¿Cómo?. Sí, en el macrismo dan por hecho que el Lole ganará en Santa Fe y que no tardará en lanzar su candidatura presidencial. No les importa, en cambio, quién será el referente del centroizquierda.

Macri observa con respeto a Reutemann y hasta le agradan cosas de su estilo. Tanto que ya ha afirmado que si se da cuenta de que el ex gobernador está mejor posicionado en 2010, archivará su sueño presidencial y buscará la reelección en la Ciudad.

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