Macri ensaya un blindaje político para poder sostener su proyecto

Por Jorge Sosa

Con vocación de ingeniero, pero también con aspiraciones de candidato, Mauricio Macri ha decidido construir un escudo político para su gestión porteña. Esta vez, con un diseño inverso al que se aferrara al inicio de su administración: para defender la Ciudad no se encerrará en ella, sino que buscará un armado más amplio para sustentar su posición en un año que se avecina con aprestos electorales. No se trata sólo de buscar aliados: también de mejorar el ‘manejo político‘ de su gestión.

"En dos años hicimos más que en 10", dice el slogan con el que el gobierno Macri despide el año, y el balance que él mismo repite ante todo saludo que recibe por las fiestas de parte de sus aliados y colaboradores. El lema está aplicado a la administración, pero podría adaptarse también a la política: "En dos meses nos pasaron más cosas que en los últimos diez", podría decir el balance ácido del PRO porteño en el plano político, que claramente incluye un derrotero novelesco sobre casos de espionaje y el reciente paso -polémico y fugaz- del ya ex ministro de Educación Abel Posse.

Por eso, algunas cosas han cambiado en la lógica PRO, un espacio en el que una de sus principales figuras, Gabriela Michetti, acaba de reconocer que "se ha cometido un error" con la designación de Posse. Y en el que el propio Macri habla cada vez más abiertamente de las cuestiones electorales, al punto de haber opinado públicamente esta semana sobre la interna peronista entre Kirchner y Duhalde.

Mauricio, dicen sin embargo sus allegados, está tranquilo. Cree que la oposición ha encontrado argumentos ideológicos contra su trabajo, pero que no ha hallado argumentos concretos contra los logros de la gestión. Cree que los traspiés con los Ciro James no volverán a repetirse y que su gestión tendrá un poco más de aire en 2010. Un poco más de aire significa más obras, consideradas como clave para que el efecto se vea en la opinión pública, gracias a los créditos que podrá tener la Ciudad este año próximo. El lamento público por la falta de recursos empezó a trocar hacia una promesa de más movimiento en los planes de ejecución.

Y cree finalmente que irá encontrando antídotos contra el creciente embate kirchnerista. Así lo expresó en una reservada cena de fin de año frente a 20 comensales -sus funcionarios más allegados y los legisladores principales del PRO- con sus respectivas esposos y esposas. Después de días agitados, muchos comieron el postre con una cuota de optimismo, pero no se privaron de completar el balance en algo más que un murmullo: a la gestión le sigue faltando "manejo político", lo cual implica un costo que va en aumento.

La estrategia puesta en marcha tiene dos andariveles. Comenzó con el arribo de funcionarios de carrera política, como Diego Santilli (Espacio Público) y Esteban Bullrich (Educación), además del consultor Miguel de Godoy en el área de Medios. El perfil técnico empezó a quedar de lado. "Eso no significa que no se vaya a poner el foco en la gestión, pero sí necesitamos más cintura política", graficó uno de los dirigentes que pasó esta semana por el despacho de Macri.

La otra apuesta es el armado electoral, que espera poder traspasar los límites de la Capital. Macri no lanzará de su boca la candidatura presidencial para 2011, pero dejará esta vez correr sin frenos esa propuesta. Con esa definición más cercana en el calendario, ahora se considera en el PRO que la estructuración de un proyecto nacional será la mejor defensa contra Kirchner en el distrito, más allá de los planes electorales.

Los legisladores Gabriela Michetti y Federico Pinedo serán emisarios de esa propuesta en un gradual recorrido por las provincias. ¿Habrá nuevas movidas en el gabinete porteño?. Por ahora, en Bolívar 1 las descartan. Cuando pase el verano y la política empiece a dejar las playas, podrá empezar a comprobarse si las razones de Macri para la tranquilidad y la templanza son ciertas.

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